Domingo, 05 Noviembre 2017

Alisarse el cabello es también una manera de autorreconocerse


El autorreconocimiento como ser Afro es un camino individual, en el cual cada persona debe decidir a qué ritmo llevar su proceso.

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Por: Xiomara Tejada Tejada

Estudiante de Artes UdeA

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El tema del cabello Afro es bastante controversial y abarca gran variedad de situaciones que merecen ser resaltadas en el momento de tratar el tema. Desde hace un buen tiempo este tipo de cabello ha tenido gran aceptación, como resultado de muchas batallas de mujeres afro, que han decidido destacar y relucir la belleza de éste. Desde la cotidianidad de sus vidas este estilo de cabello es asumido y portado con orgullo. Los medios como el cine, la música y el modelaje también  han permitido reconocer la riqueza afro influenciando a millones de hombres y mujeres.

 

Llevar el cabello Afro es una forma muy bella de ir contra de los cánones de belleza y romper con los estereotipos de identidad que sesgan y limitan a la sociedad en la comprensión de las diferencias. Muchas mujeres asumen su cabello como un símbolo de lucha y firmeza que las representa y las conecta con sus raíces, pero para llegar a este nivel de aceptación han tenido que dejar de lado muchos temores e inseguridades impuestas por el entorno.

El cabello ha llegado a convertirse en una herramienta muy  potente de resistencia y autorreconocimiento. Las posibilidades  para aprender y desaprender acerca de este tema son múltiples, pues existe un buen porcentaje de personas y colectivos que están militando por la defensa de la identidad afro.

El debate que pone en escena este estilo de cabello es un asunto muy importante. Muchas mujeres que aún no participan en este tipo de procesos se han visto afectadas por una fuerte discriminación cuando no lucen su cabello de manera natural. La preocupación surge ya que esta es otra manera de vulnerar los derechos de quienes asumen su identidad desde otro tipo de preceptos.

 

 

La decisión de alisar el cabello es una opción que muchas veces ni siquiera se elige de manera consciente, sino que se acepta pasivamente gracias a la presión de personas muy cercanas que quieren lograr a toda costa la negación de lo afro. La  determinación que tiene que ver con gustos y juicios estéticos propios no debe ser negociable. Cabe resaltar que para ser una persona afrodescendiente orgullosa de su identidad, no es necesario llevar un monumental cabello que lo corrobore, ni sumarse a todas las tendencias que se crean en torno a éste.

No importa cuán grande se lleve el Afro, ni cuánto dinero se gaste en extensiones o en procesos de transformación. Las determinaciones personales merecen  respeto. Una mujer no es más negra que otra por la forma como lleva su pelo. Esta elección, aunque se asuma como un modo  de resistencia no es el único punto relevante. La presión de grupo es un verdadero horror, pero la potestad para juzgar las luchas y procesos individuales no debe ser adjudicada a nadie, por el contrario, que cada uno enfrente  su transición hacia el autorreconocimiento.

 

 

Las condiciones estéticas de los afros no pueden ser comparadas con otras comunidades sin caer en lo absurdo, pues sus modos de existencia son tan diversos como los colores, ritmos y sabores que los acompañan. El llamado es a la libre expresión de la identidad, cada uno puede lucir su cabello como mejor le parezca, como mejor se sienta y de la manera más fiel a las elecciones personales. 

Los seres humanos  no pueden someter a otros  para que se ajusten a un patrón establecido, esta es una forma muy triste de negarle la posibilidad de que sea el mismo quien se descubra y reconozca según sus propios criterios. Si bien, todos hacemos parte de esta construcción y defensa colectiva, es necesario respetar los retos y las determinaciones que cada individuo asume dentro de su reivindicación identitaria.  

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad de la autora y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

  

*Fotografías: tomada de Pinterest.

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