Viernes, 09 Agosto 2019

Afroterritorialidades en Moravia: lugares de encuentro en torno a las dinámicas afrodescendientes del barrio

Ubicado al nororiente de la ciudad de Medellín, sobre y alrededor de una montaña, se erige un pintoresco barrio que cuenta todo un repertorio de historias de resistencia, que se enmarcan en la apropiación y la reivindicación de lo perdido y lo ganado; nos referimos por supuesto al Barrio Moravia.

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Por: Cindy Yarima Pérez Villadiego / Johan Alexander Arango Cuadrado

 

“Hasta que el color de la piel de los humanos no tenga mayor importancia que el color de sus ojos, habrá guerra en el mundo” -Bob Marley-

 

 

Algo que caracteriza a este barrio es su historia, escrita por sus habitantes de origen afrodescendiente, blanco-mestizo e indígena; los cuales llevaron diferentes dinámicas que aportan elementos sincréticos culturales que enriquecen a Moravia. La mayoría de estos habitantes provienen de los municipios del norte de Antioquia, de la subregión del Urabá antioqueño y también de los departamentos del Chocó y Córdoba; quienes migraron a la ciudad de Medellín por diferentes causas, entre ellas se resalta el desplazamiento forzado a causa de la violencia política durante los años 60 en Colombia y el éxodo del campo a la ciudad que algunas personas emprendían para unas mejores condiciones de vida.

 

Según datos del censo del DANE en el 2005, en la ciudad de Medellín hay aproximadamente 376.589 personas que se autorreconocen como afrodescendientes, de las cuales 34.109 viven en la comuna 4 de Aranjuez, en donde se ubica el barrio Moravia. 

 

Un punto a resaltar de esta población es la capacidad que tiene de estar unida y crear espacios de encuentro, ya sea para actividades culturales, de diversión, ocio o espacios de manifestación política ante situaciones sociales que a todos les competen. A partir de esta capacidad es que podemos nombrar esas afroterritorialidades en Moravia, que nos van a permitir entender cómo se manifiesta la cultura, el folclor y el espíritu de lucha de la población negra en este dinámico barrio que tranquilamente te puede transportar a los diferentes lugares de los que provienen quienes habitan estos territorios.

 

Afroterritorialidades de cultura 

Cuando llegas a un lugar de apropiación afrodescendiente te encuentras con una carga cultural amplia y variada, en donde se siente el sabor, la sazón, la alegría y la pasión en el aire; y eso es lo que se siente cuando entras a Moravia. Las manifestaciones de afroterritorialidad relacionadas con la cultura se encuentran en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia; en la Sede Social Moravia Oriente 2; la Placa Deportiva del barrio y hasta hay un particular salón cuya fachada es color lila con ventanales verdes, que por dentro tiene elementos propios de una iglesia católica, pero que nos explicaron que se usaba para manifestaciones culturales además de eclesiásticas (ver fotografía 2).

 

 

A medida que vas caminando, te encuentras con elementos de esa afroterritorialidad en las fachadas de las casas, las cuales muestran elementos como la ropa tendida en el frente, los equipos de sonidos a todo volumen con música de distintas manifestaciones afro de las regiones, como la champeta, el baile exótico, vallenato, salsa choque, etc.; algunas casas con animales domésticos y para el consumo alimenticio como gallinas, patos, etc. Barberías, salones de belleza; y un sin fin de elementos que te hacen pensar que estas en uno de esos lugares de donde provienen cada uno de los habitantes de este barrio.

 

Yecenia Palacios, una líder del barrio que nos acompañaba en el recorrido, nos contaba qué eventos importantes de la ciudad, relacionados con la cultura afrodescendiente tenían lugar en el Parque de los Deseos; lugar, creemos nosotros, es perfecto para estas actividades. Y precisamente, este lugar se convierte en un punto muy importante para eventos como el Festival Afrourbano y Festiafro realizados por la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Medellín, los cuales convocan, no solo a los habitantes del barrio Moravia y sus alrededores, sino también a toda la ciudad y sus visitantes, sin importar su identidad étnica.

 

El Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, ese lugar con un ADN cultural bien plasmado en su fachada y en su interior, se ha permeado de esa afroterritorialidad donde se realizan muestras artísticas de danza, música, artes plásticas, exposiciones sobre conocimientos y costumbres ancestrales, dinámicas de los habitantes y sus historias; en pocas palabras, es un espacio donde la cultura está presente las 24 horas.

 

 

En esos otros lugares que se prestan para reunir a la población afrodescendiente como la Sede Social Moravia Oriente 2 y la Placa Deportiva del barrio, también se pueden manifestar encuentros que permiten la participación de eventos culturales que no son del barrio, pero convocan a toda la población afrodescendiente. Por ejemplo, para el mes de octubre la comunidad afro de Medellín, realiza una emulación de las Fiestas de San Francisco de Asís (San Pacho), que son originarias de la ciudad de Quibdó (Chocó), adoptando el nombre con diminutivo de San Pachito; para las cuales, algunos miembros de la comunidad afro de Moravia, se reúnen para elaborar camisetas, comparsas de chirimía y música autóctona del departamento chocoano y del Pacifico para participar de este evento.

 

Afroterritorialidades de lo político

Algo muy lindo y tan propio de Moravia cuando entras al barrio es ver graffitis alusivos a la lucha y la resistencia, una lucha que va ganando espacios importantes para la comunidad en general y que demuestra que la unión hace la fuerza. La ganancia de esos espacios le ha permitido a la comunidad garantizar su derecho de pertenencia y apropiación a ese territorio que de ser el acopio municipal de basura, pasó a ser un territorio reivindicado. 

 

Por eso cuando vemos el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, la Sede Social Moravia Oriente 2, la Placa Deportiva del barrio y el salón Lila, se respira ese ambiente de lucha en comunidad, esas ganas de sacar adelante proyectos que beneficien a la población. Yecenia Palacios precisamente nos cuenta que en estos lugares, tanto la Junta de Acción Comunal, como los habitantes del barrio discuten sobre problemáticas del sector, se reúnen a reclamar los subsidios de vivienda o cualquier otro beneficio que el gobierno está obligado a dar.

 

Caminando hacía los senderos de una montaña que guarda un pasado lleno de basuras que llegaban de toda la ciudad de Medellín, pero que atesora un presente cargado de nuevas ilusiones y un hermoso paisaje adornado por un gigante jardín colmado de flores, podemos ver que estas colectividades se apropiaron tanto del territorio que decidieron sembrar para que en el futuro las nuevas generaciones puedan recolectar.

 

 

Afroterritorialidades de la rumba

Entrada la noche la territorialidad afrodescendiente empieza a tomar otra dirección más al estilo bacanal, en donde esa porción de nuestros antepasados africanos que adoraban a Shangó, Yemayá y otras deidades orishas, empieza a aflorar a ritmo de la música favorita del Pacifico colombiano, del caribe nuestro y de otros. Toda la población afro del barrio se reúne en un lugar llamado “El Bodegón”, el cual se convierte en una bodega de la alegría y el sabor; fiestas de alto voltaje, donde una sabe a qué horas inician, pero no a qué horas terminan, “una vaina pesada manito”. Gente del Urabá, del Chocó y los costeños arman su desorden hasta que el cuerpo les dice: “no más”. Yecenia Palacios nos dice que por lo general las rumbas son todo el fin de semana y también los lunes: “Por ejemplo cuando la rumba es el sábado, las peluquerías y los salones de belleza abren tarde al otro día, porque la rumba fue toda la noche”.

 

 

Yecenia Palacios también nos comentaba que cuando eran fechas especiales, como el día de la madre, día de la mujer, etc., mandaban a traer desde el Urabá unos parlantes de colosales tamaños conocido como “Pickup” los cuales eran bautizados según el DJ que los posea, algunos de los más famosos son el Firu Dj y el Super Yankee, los cuales son ubicados en la cancha del barrio y los ponen a “traquear a todo taco”, y los “negros montan su desorden hasta el otro día a ritmo de champeta, salsa, vallenato, reggaetón, salsa choque, salsa urbana, etc.

 

Al finalizar el recorrido nos llevamos en nuestras mentes todo un gran significado de lo que es la afroterritorialidad, manifiesta en las dinámicas de la población afrodescendiente del barrio Moravia y de su apropiación cultural hacia ella; la cual se convierte en espacio entrañable que se niegan a abandonar porque es su segunda oportunidad de echar raíces en un nuevo espacio. Toda esa apropiación llevó al barrio a grandes trasformaciones que lograron convertir toda esa montaña en un jardín pintoresco y agradable a la vista cuando se pasa por ella desde el metro de Medellín. Es por eso que Moravia es un espacio de afroterritorialidades.

 

*Este artículo es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Cortesía

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