Jueves, 27 Septiembre 2018

Parejas birraciales: ¿moda o amor sin fronteras?

Hola mis queridos lectores, hoy, a propósito del tema, hablaré desde mi experiencia, que demuestra que el amor no conoce fronteras. Sí, porque viví una relación birracial.

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Por: Yadil Leudo*

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Estas relaciones no son tan comunes, sobre todo en Colombia, lo que sí es cierto es que han tenido un aumento significativo en los últimos años. Es verdad que aún falta aceptación, sobre todo por personas externas a la relación que no soportan la idea de ver una pareja birracial feliz.

Los matrimonios multirraciales ya no son un tabú, sin embargo es pertinente, antes de contar mi experiencia, mencionar un dato que ayudará a percibir mejor este fenómeno. Cabe mencionar que el DANE no cuenta con la suficiente información sobre este tema en Colombia, ya sea por falta de interés o porque no es un tema relevante para ellos, por ende, acudí a una estadística estadounidense, puesto que es un país en donde hace solo 50 años increíblemente se legalizaron los matrimonios birraciales.

 

  

Un estudio del Centro PEW (Pew Research Center) encontró que aproximadamente el 15% de los nuevos matrimonios en Estados Unidos en el 2010 eran entre personas de diferentes razas o etnias, más del doble que en 1980; estamos hablando de un 6,7% y que se generó aumento del 20% para el 2015, una cifra que seguramente continuará aumentando dada la diversidad del país del Tío Sam.

Estar en una relación Birracial es hablar de saber complementarse, saber respetar, tolerar las diferencias, y en mi caso, fue aún más latente ya que mi esposo era europeo y las diferencias eran más radicales. 

Fruto de esa relación nació mi hermoso hijo, mitad afro, mitad europeo. Él, es un ejemplo vivo de la unión de dos culturas y de cómo el amor no tiene fronteras.  

Cuando mi hijo nació, empezaron los grandes retos para mí, surgieron las preguntas y las inquietudes de cómo afrontaría y cómo se adaptaría a las diferencias entre sus padres, afortunadamente para mí y para él, la mezcla cultural que posee, es su mayor fortaleza y el bastión que marcará su futuro próximo. 

 

Por años luché para que mi hijo tuviera la alegría, la espontaneidad y las características típicas de mi cultura, pero al pasar los años me di cuenta que era ir en contra de su genética, pues en él, estaban más presentes los genes europeos que los afro; él es muy reservado, introvertido, tranquilo, prudente y estas son características muy específicas de su familia europea, esto terminé aceptándolo, pero lo que no acepto aún y seguiré luchando es para que adquiera el ritmo afro.

Algo de las dos culturas que sí tiene es a nivel intelectual: la inteligencia y la picardía, la astucia mezclada con prudencia, el respeto por sus dos culturas, la capacidad de adaptación sobre todo a nivel gastronómico, el gusto por el arte y la música, es amante de la lectura y un apasionado por el ajedrez, este es el resultado de la unión de dos mundos distintos.

 

 

A nivel físico al verlo se dan cuenta inmediatamente de la unión birracial; alto, delgado, su piel como un atardecer iluminado, su cabello afro, sus rasgos son finos y bien definidos como los de su padre. Sus ojos son como los míos, llenos de alegría y curiosidad, los labios son una mezcla de los dos, además, es fuerte genéticamente; en síntesis, mi hijo es la piedra angular de la unión de dos mundos, con características únicas y hermosas de las dos culturas. 

De mi experiencia a nivel personal, debo decir que me siento afortunada de haber conformado tan hermosa familia y estar acompañada de una persona que siempre se preocupó por mi tranquilidad y adaptación. En mi caso favoreció que mi esposo hablaba perfectamente el castellano y que yo me inserté por completo en su cultura, esto hizo que las brechas fueran cada vez menos y la convivencia cada vez mejor. 

En cuanto a su familia, al contrario de lo que muchos pensarán, no sentí ninguna clase de rechazo, con algunos amigos y amigas sí, sentí esa “no aceptación de ver una pareja birracial feliz” pero es algo que ocurre en casi toda Europa respecto a la mezclas raciales y étnicas.

Hacer funcionar una relación de este tipo es concentrarse en la pareja y dejar de lado lo que digan los demás, es pensar en el bienestar del otro, sacrificarse si es necesario (familia, cultura, país). La raza pasa a un segundo plano cuando el amor es verdadero.

 

  

*Personal Branding y consultante de imagen.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

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 *Fotografía: cortesía.

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