Martes, 03 Septiembre 2019

Las mujeres son las más machistas

¿Por qué recordar que las mujeres negras han criado hijos machistas, solo en el contexto de las denuncias por violencia de género, y no a la hora de cuestionar el concepto de madre y maternidad que tenemos?

 

Por: Liceth Asprilla

Estudiante, Bloguera, Afroactivista y Feminasty.

Website: https://otrosfeminismos.wixsite.com/agustina

 

1.  ¿Por qué es necesario saber cómo y por qué reproducimos estas dinámicas de poder? 

2. ¿Por qué si empezamos a criar bien habrán hombres de bien en las calles? 

3. ¿Por qué nuestros cuerpos son el justo precio de formar machos? 

 

Veamos qué tan cierto es...

 

Es bastante condescendiente creer que no sabemos que el papel de las mujeres en el patriarcado es sostenerlo y encargarse de que los hijos lo perpetúen a cabalidad. De hecho, eso es ser "madre", y a ser madres, el sistema nos lo enseña.

 

Nadie ha afirmado que ser víctimas del sistema patriarcal nos convierta automáticamente en gente buena, pero entiendo porqué el machismo necesita apoyarse en este discurso; a los hombres les conviene ser tratados en términos de gente buena y gente mala de modo que la violencia machista no tenga que tipificarse como tal en público. Solo es cuestión de identificar y separar unas cuantas manzanas podridas, así de fácil se despolitiza un problema social, así nadie se les mete al rancho y la violencia que ejercen en la intimidad y en la cotidianidad pasa a ser simples defectos o errores de crianza, culpa por supuesto, de la madre. El objetivo es entonces, borrar del paisaje al hombre como principal privilegiado de un contexto del que se beneficia todos los días incluso estando "bien criado".

 

 

Una cosa es ser el sujeto oprimido de un sistema de dominación, otra cosa es ser buena persona y caerle bien a todos, si te consideras activista y no has entendido eso a estas alturas de la vida es porque 1. No quieres perder las ventajas sociales que el paradigma imperante te genera o 2. Te pasaste toda una vida de lucha por el otro y no sabes en donde estas parado. Quienes deben ser las víctimas perfectas para ser dignas de ser escuchadas; quienes deben asumir la culpa de la agresiones que reciben incluso en contra del sentido común y la legalidad, ese que nos dice que el delito sigue siendo delito sin importar cuanta "papaya" haya de por medio; quienes deben dejar de ser tan machistas para poder recibir justicia, son, por supuesto, las mujeres negras.

 

¿Es necesario saber cómo y por qué reproducimos estas dinámicas de poder? 

 

¿Tienen muchas ganas de cuestionar el papel de las mujeres negras en el patriarcado? Empecemos entonces. Personalmente me he encontrado una barrera gigante cuando trato de cuestionar mi propia feminidad ¿Qué barrera? La romantización del rol de las mujeres negras en contextos no hegemónicos. Resulta que esas formas de feminidad son sagradas, hacen parte de nuestra resistencia cultural y cuestionarlas es colonial, hasta asumirse como mujer negra es colonial porque divide ese -no- espacio utópico de unidad africana/afrodiaspórica, en donde la opresión racial es homogénea y pinta igual para todos los cuerpos que lo habitan.

 

Existimos, pero no como mujeres negras, estamos definidas según el rol que nos han asignado dentro de esos espacios, la madre, la formadora, la que cría, la abnegada, la superwoman... ¿Muy preocupados porque "perpetuamos nuestra propia opresión"? ¿Qué otra cosa puede oprimirnos más que la concepción de madre y maternidad que tenemos? 

 

Recuerden entonces, que es "colonial" decir que "también hay mujeres malas" porque criar para perpetuar el machismo es "ancestral". No tiene nada que ver con cómo las mujeres negras crecemos dentro de nuestros territorios, no tiene nada que ver con el rol por el cual nos han definido. La familia grande, el trabajo infantil de la niñas, el gateo (violación colectiva), la subordinación al mayor, el colorismo (que pareciera estar centrado exclusivamente en el cuerpo de las mujeres), las violaciones correctivas, el quiebre de senos, el tanteo (pederastia y prostitución infantil) y la repulsión hacia las sexualidades disidentes ¿Es eso también ancestral? ¿Tendrá todo esto algo que ver con cómo mujeres sostenemos el machismo o solo queremos una excusa para seguir justificando comportamientos autodestructivos?

 

 

¿Si empezamos a criar bien habrán hombres de bien en las calles?

 

Tenemos una rara tendencia a encontrar soluciones patriarcales a problemas patriarcales, es como si fuéramos adictos al caos y no fuera posible librarse de él por más que lo intentamos. Endosar la responsabilidad en la crianza a las mujeres es un claro ejemplo de soluciones patriarcales a problemas patriarcales.

 

Es totalmente deshumanizante imponerle a las mujeres negras la misión de rehabilitar vicios coloniales y conductuales -y sin paga-. Si detrás de un gran hombre, hay una gran mujer, cuidando, amando, criando ¿Quién hay detrás de esas mujeres? Somos susceptibles a ser esas “malas personas”, esas villanas de las que se echa mano cuando de justificar a los hombres se trata; somos mujeres negras, no somos diosas, ni objetos de adorno o adoración, y no tenemos que serlo. Es estúpido responsabilizarnos de los principios morales de los futuros ciudadanos; personas que además de ser privilegiadas en sus contextos, crecerán sin capacidad autocrítica ni para autoeducarse; personas que serán sujetos pasivos de su propia formación, porque su moralidad dependerá de la mamá o en su defecto, de las negras destinadas a cumplir dichos roles por el hecho de ser mujeres (el maternalismo negro es confundido constantemente con "matriarcado", son cosas totalmente distintas).

 

No tiene sentido que siendo competitivas, peleoneras, mentirosas, envidiosas, celosas y chismosas, seamos mágicamente idóneas para el trabajo del amor ¿Cómo es que somos las más aptas para no criar machistas, si somos las más machistas? ¿Y si en lugar de buscar "criar mejor", dejamos de convertir a las mujeres negras en segundos úteros?

 

 

 

¿Nuestros cuerpos son el justo precio de formar machos?

 

Constantemente se justifica la ausencia del padre en las familias negras suprimiendo la necesidad de su participación activa e inversión emocional; y si acaso logran estar presentes, actúan como sujetos pasivos de su propia formación (es decir, un marido es como un hijo más), porque al parecer las mujeres negras son unas "queens", "diosas" "inmmortales" que pueden con cualquier peso que les tiren; eso sumado a la violencia callejera y al encarcelamiento propiciado por un sistema supremacista no pinta nada bien para nadie (sin contar la extraña tendencia de hombres negros a emparejarse con mujeres de otras razas y la ausencia de esta tendencia en mujeres negras).

 

A los hombres negros, especialmente, les aterra la idea de prescindir de una vez por todas del maternalismo negro, pues casi toda su construcción como personas viene de ahí; no tanto por verse, por primera vez, indefensos, si no más bien por el miedo a no tener a quién culpar cuando todo se ponga feo.

 

Las madres, tal y como son socialmente concebidas entre las personas negras, vendrían siendo las culpables de la violencia sexual, psicológica, económica, simbólica y física que sus hijos ejercen sobre el cuerpo de otras mujeres negras, especialmente sobre quienes no demuestran las virtudes de una madre ¿Han notado que los hombres buscan mujeres que se parezcan a sus madres? (this is fucking crepp), los hombres no respetan a las mujeres que no se parecen a sus madres... De hecho, una de las formas en las que el poder masculino se reproduce sobre el cuerpo de las mujeres negras es ese precisamente, el de usar la figura de la madre como torturadora simbólica de la futura mano de obra.

 

Podemos citar varios ejemplos: Se presupone que las mujeres estamos obsesionadas por casarnos y que son los hombres quienes le huyen al compromiso, cuando en realidad, los principales beneficiarios de instituciones patriarcales como la heterosexualidad, son otros... Pues a través de estos se sirven sexual y emocionalmente de las mujeres, evitan hacerse cargo de sí mismos ¿Quiénes preparan a las hijas e hijos para este proceso? Las madres. Pasa lo mismo con la ablación genital y el vendaje de pies en otras culturas no hegemónicas, son las madres quienes llevan a cabo tales rituales siendo los hombres de la comunidad en donde se practica, sus principales beneficiarios, y no ellas. Lo mismo sucede con las madames en la prostitución y con un tipo de madre que constantemente nos rodea, las que "trabajan" a las amigas para finalmente llevarlas como carne fresca ante depredadores, manipuladores y explotadores en potencia, ya sea por aprobación masculina o por validación social.

 

Que no nos asombre entonces, ver a personas de nuestro entorno culpando a las mujeres de los errores de los hombres, desde las faldas cortas, pasando por la elección de pareja, HASTA UNA MALA CRIANZA. Resulta muy conveniente a la vez, pues les permite a todos encontrar un cuerpo en el cual expiar sus propias culpas ¿Saben lo revictimizante y peligroso que es exigirle a una víctima que termine de criar a su abusador? Lo olvidaba, el sacrificio le corresponde a nuestros cuerpos ¿No?

 

Y como plus ¿Será que al final, somos las causantes de llenar cárceles? 

 

No me sorprendería que en algún momento a alguien se le ocurriera esta brillante idea. Recuerden que los hombres negros históricamente han sido linchados por blancas que ahora exhiben como trofeos. También recordemos que para el sistema blanco-supremacista es más grave un hombre negro protestando pacíficamente contra el racismo, que acosando, violando y asesinando a una mujer negra, porque entre otras cosas, lo que menos le interesa el sistema penitenciario es criminalizar el black-on-black crime.

 

Admiro profundamente a aquellas que hacen su tesis con una mano mientras le hacen la cena al marido con la otra, aquellas barbies empresarias, "perras en la cama y santas afuera", las que pueden con todo, las heroínas de todos. Pero no es lo mío, y seguramente tampoco lo es para muchas, esto no nos hace menos humanas, menos fuertes o menos dignas de respeto. Esto, nos hace mujeres negras. Ni más ni menos. La fortaleza de las mujeres negras se mide por la cantidad de mierda que pueden aguantar sin romperse, parece una carrera cruel, despiadada, en donde el premio es ser la única mártir de una lucha que lisia una parte de nosotras. 

 

 

 

Dejé de divinizar a aquellas que cargan con el mundo y sus demonios como si pagaran una penitencia, no son mi modelo a seguir, no porque ellas no construyan desde ahí, si no porque se suponía que aquello era para que la siguiente generación no repitiera la misma historia. Y vaya que la estamos repitiendo. Los problemas mentales, físicos y económicos que afrontan las mujeres negras hoy consecuencia de dobles y triples jornadas continúas (nada laborales y mucho menos remuneradas) son tan complejos, extensos y viscerales, que no me alcanzarían las letras para describirlos en un mismo escrito...

 

Pero qué conveniente fue para el amo en aquellos días, convencerlos a ellos de que eran sementales, y a nosotras de ser incubadoras humanas y cuidadoras de su inversión ¿Ha cambiado la división sexual del trabajo desde la esclavitud y la colonia? Occidente necesitaba de negras cuya condición de mujeres sirviera a la reproducción de la prole y a la acumulación de riqueza; esta es la hora en la que no entiendo cómo las mujeres negras recordamos con dolor las violaciones del amo blanco, pero no el régimen heteronormativo que nos obligó a parir, amamantar y criar hasta desfallecer. Ahora coincidencialmente romantizamos la figura de la madre soltera que cría 20 hijos a cuestas, que sale todos los días con un platón en la cabeza a comerse todo el sol que encuentra para mantener a un ejército de personas que dependen física, económica y emocionalmente de ella, que es tan fuerte y sublime que no necesita de nadie porque puede sola con todo el peso que le echan ¿Desde cuándo nuestro sacrificio es tradición?

 

Tampoco diré que más de 200 años de esclavitud son el resultado de lo que ahora somos; como ya lo he mencionado, ni todo era amor y piña antes de ello, ni todo espacio no hegemónico está exento de crítica. Si las mujeres negras intentáramos siquiera una centésima parte de lo que nuestras ancestras hacían para relacionarse con los hombres, la misma comunidad negra se nos vendría encima y de extremistas o anti-negros no pasaríamos (si, porque ser antinegro es ser antihombre negro y no antimujer negra). Si vamos a jugar al cimarronaje de la resistencia (porque la radicalidad es cuestión de privilegios), entonces ubiquémonos en el espacio-tiempo que nos corresponde y dejemos a las ancestras en paz.

 

Estoy lejos de proponerles arrancarse el corazón y reemplazarlo con un bloque de hielo, pero sí preguntarnos ¿A cuántas personas nuestro amor ha enriquecido? Recuerden, el amor no es nada transgresor ni revolucionario cuando siempre hemos sido quienes exclusivamente lo hemos dado, tanto tanto hasta quedar vaciadas. Porque no es una cuestión de darlo, es que no lo recibimos, y cuando lo recibimos, es un amor a medias, cargado de sacrificio y enajenación. Dice un proverbio africano, "Si las mujeres negras bajaran los brazos, el cielo se caería". No sé ustedes, pero a mí ya se me están cansando.

 

¿Por qué recordar que las mujeres negras han criado hijos machistas, solo en el contexto de las denuncias por violencia de género, y no a la hora de cuestionar el concepto de madre y maternidad que tenemos?

 

"A las mujeres de hoy se nos pide esforzarnos en salvar a los hombres del abismo de la ignorancia masculina y que los eduquemos para que aprendan a reconocer nuestra existencia y necesidades. Todos los opresores se han valido siempre de esta arma básica: Mantener ocupados a los oprimidos con las preocupaciones del amo". Se presupone que la gente negra y de la periferia tenemos que educar a la gente blanca para que comprenda nuestro ser. Lo mismo nos pasa a las mujeres con los hombres y a los gays, lesbianas y bisexuales con el mundo heterosexual. Así, el opresor conserva su posición y consigue evadirse de la responsabilidad que conllevan sus propias acciones, provocando un continuo drenaje de energía que, de otro modo, podría usarse para definirnos a nosotras mismas..." (Audre Lorde).

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

Fotografías: Cortesía

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