Jueves, 01 Agosto 2019

Emprendimientos afro en peligro de extinción

La elaboración de las bebidas derivadas del viche son una tradición ancestral porque guardan una estrecha relación con los rituales del Pacífico colombiano, lo que hacen que sean patrimonio cultural.

 

Por: Fredinson Salas Restrepo

Estudiante 

 

Desde tiempos inmemoriales, en el departamento del Chocó y el resto del Pacífico colombiano se producen y venden bebidas ancestrales, como el viche, pipilongo, balsámica, arrechón, entre otros; inicialmente dichas bebidas eran utilizadas por sus propiedades curativas y afrodisíacas, por ejemplo la balsámica y el pipilongo sirven especialmente cuando los hombres presentan problemas como la frialdad o como es conocido de forma habitual la impotencia sexual, es por ello que la balsámica y el pipilongo  se convierten en una alternativa natural y efectiva para tratar este tipo de situaciones, debido a que la balsámica saca lentamente la frialdad del cuerpo y lo calienta mientras que el pipilongo es un afrodisiaco que saca el frío de forma rápida. 

Anteriormente, nuestros ancestros tenían la tradición de tomar un trago de viche todas las mañanas, antes de dirigirse a su trabajo en las minas, para evitar problemas de frialdad, debido a que el viche les mantenía el cuerpo caliente mientras estaban en el río desempeñando su labor. En algunos pueblos del Pacífico todavía se preserva esta práctica.

 

 

 

Cabe aclarar que el viche es la base esencial para la producción del pipilongo, podríamos decir que el viche es la madre de muchas bebidas tradicionales.

 

Pero esta práctica ancestral de la cual les hablé al inicio, se encuentra envuelta en una oscura realidad debido a que está pasando por momentos difíciles incluso al punto de estar en peligro de extinción. Como prueba de lo anterior en el año 2018 la Superintendencia de Industria y Comercio (Sic) le entregó al político y empresario Diego Ramos Moncayo el uso de la marca Viche del Pacífico S.A.S quien realizaba de forma industrial la producción del viche desconociendo toda la ritualidad que hay detrás de la elaboración y la esencia artesanal de esta bebida.

 

Dicha persona se aprovechó de la gentileza y amabilidad de los productores de esta bebida que compartieron su receta con él y realizó la apropiación de un conocimiento que no le pertenece. Afortunadamente la SIC corrigió su error retirando la marca Viche del Pacífico S.A.S, pero eso es solo el inicio del problema puesto que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) se ha dedicado a realizar una persecución sistemática e ilegal a los humildes productores y vendedores de bebidas del Pacífico, siendo algo paradójica esa decisión que ha tomado el Invima, debido a que está en contra de nuestra Constitución Política del 1991, que en su Artículo 7 establece que el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana. 

 

En esa misma medida, el artículo 8 dice que es una obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación. La elaboración de las bebidas derivadas del viche son una tradición ancestral porque guardan una estrecha relación con los rituales del Pacífico colombiano, lo que hacen que sean patrimonio cultural. Es por ello que el Invima está orquestando una violación a nuestra constitución y vulnerando los derechos de personas que toda la vida han tenido que sufrir el flagelo de la violencia, el abandono y olvido por parte del Estado y los efectos nocivos del racismo que todavía sigue reproduciendo desigualdades entre una raza y otra.

 

Por todo lo anterior pienso que es necesario que las políticas públicas y las acciones que se emprenden desde instituciones del estado colombiano como lo es el Invima y la Superintendencia de Industria y Comercio, deben de estar alineadas con las realidades de un país de origen campesino y que se encuentra en términos económicos en el subdesarrollo, por eso le pido a las instituciones antes mencionadas, que por favor repiensen sus políticas y exigencias para que así puedan incentivar la creación y el desarrollo de los afro emprendimientos como las bebidas ancestrales de Pacífico.

 

En esa misma medida aprovecho esta columna para hacerles una invitación a los funcionarios del Invima y SIC, para que sean conscientes de la realidad de un país diverso culturalmente y pluriétnico. Un país que necesita funcionarios con vocación de servicio y no tecnócratas y elitistas que desconozcan los derechos de una población minoritaria, es por ello que les pido también que no maten y destruyan la tradición de un pueblo otorgando licencias a personas inescrupulosas que su única intención es aprovecharse y lucrarse de un conocimiento que no les pertenece.  

 

Al final del día después de hablar con muchos microempresarios afro que ven en las bebidas ancestrales su sustento, me pude dar cuenta que se subvalora el trabajo de los productores y vendedores de bebidas ancestrales, estos se pasan la vida luchando porque el sistema los tiene marginados, pero hay que seguir peleando hasta ser los vencedores y no dejar perder un patrimonio ancestral.

 

Debemos preservar una tradición que viene de generación en generación soy consciente de que esta realidad es difícil pero es lo que nos toca, debemos resistir y nos arrodillarnos ante las adversidades, lo que tenemos que hacer es unirnos como comunidad negra y defender aquello que nos pertenece. No podemos permitir que nadie, absolutamente nadie, se apropie de aquello que por derecho es nuestro; porque hemos vivido toda la vida callados ante las injusticias y situaciones adversas que afectan a nuestros territorios, es por eso que llegó la hora de que el mundo sepa que aquello que le pertenece a los Pueblos Negros nadie se los va quitar.

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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