Jueves, 30 Agosto 2018

“Emma y Nathi una vida juntas”

Viajar sin duda enriquece, culturiza, abre la mente. Sin embargo cuando se habla de emigrar y construir una familia todo se torna un poco más retador. Para Nathalie Milfort después de varios meses, solo ahora su historia se torna mucho mejor. 

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Por: Vanessa Serna Echavarría 

Comunicadora Social - Periodista

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Tomar la decisión de emigrar a otro país por muy cercano que sea al nuestro, no es una decisión simple. Aunque la gran mayoría de veces la palabra emigrar suene emocionante y atractiva en especial para los jóvenes, hay otros momentos en donde puede sonar estremecedora, retante e insegura.

Vivir en el exterior puede resultar mágico, en especial cuando lo imaginamos unido a el cumplimiento de un sueño, el tener libertad o independencia, el disfrutar la vida a como dé lugar, y lo emocionante que resulta crear nuevas amistades y relaciones. Salimos de casa con ganas de comernos el mundo con expectativas que pueden hacerse realidad;  sin embargo a veces no contamos en que en el más triste de los casos puedes llegar a vivir una mala experiencia y el mundo te devora. 

Tal vez muchos de ustedes escucharon esta historia hace algunos meses y la idea no es repetirla, esta vez queremos mostrar el lado positivo de lo que ha sido la travesía que ha vivido Nathalia Milfort; pero antes un poco de contexto . 

Nathalie Milfort Blandón, es una historiadora, nacida en Medellín. Por casualidades de la vida conoció a un abogado americano que trabajaba para una organización de Derechos Humanos en Colombia. Se enamoraron, disfrutaron su tiempo en Colombia y meses después Nathalie quedó en embarazo. Como la vida de muchos extranjeros en Colombia es estar yendo y viniendo por cuestiones de trabajo decidieron casarse, pero por trámites para él no podían hacerlo en Colombia así que decidieron hacerlo en septiembre del 2016 en Washington D.C. lugar donde originalmente él vive y compartiría su vida con ellas (Nathalie y su bebé en camino). 

El 19 de enero del 2017 nació la encantadora y mágica Emma en Medellín; solo un par de meses después viajaron todos juntos a Washington, Nathalie no totalmente segura de su decisión pero con la ilusión de comenzar a construir su familia decidió mudarse, dejar su familia y su trabajo. 

Llegaron a vivir juntos y las primeras semanas todo funcionó normal, al llegar a Washington ambos sabían que debían organizar los papeles migratorios de Nathalie pero no fue así. 

Con el pasar de los días y en medio de una serie de discusiones Nathalie entendió que el comportamiento de su pareja estaba cambiando; era violento y tenía actitudes incómodas que estaban afectando su relación y su integridad, luego de esto su esposo decidió irse con Emma a la casa de sus padres. 

Con excusas de depresión post parto, de abuso, secuestro y algunas otras mentiras su esposo la acusó y dentro de su propia casa, durante una videollamada familiar entraron 2 policías con una orden de arresto. Le quitaron a Emma con un documento de protección que su “esposo” había escrito porque según él, Emma corría peligro. 

 

 

“Todo esto es inhumano” decía Nathalie constantemente, cómo es posible tener que buscar acuerdos, permisos, ayudas y demás para poder ver a su propia hija que no tenía ni una año de nacida.  

Ser paciente no es tarea fácil, mucho menos en este tipo de situaciones en donde tu vida  entera está en riesgo, tu familia y futuro es incierto. Con una visa de turista, una demanda a su nombre, su imagen como mamá afectada, el intento de cargos criminales y con limitación de ver a su hija, fueron situaciones que parecen de novela y que Nathalie jamás pensó vivir al salir de su casa en Colombia. 

Este tema hoy en dia es muy similar a lo que está sucediendo con la polémica Política Migratoria del presidente Trump, la separación de niños inmigrantes de sus padres se convierte en un completo infierno para las familias que lo viven.  Nathalie jamás hubiera pensado que viviría esto en carne propia.

Ha sido una guerra de vida, ha pasado por infinidad de injusticias en especial con la persona que había elegido para compartir “el resto de su vida”. Ha pasado días y noches buscando abogados, asesorías legales, buscando ayudas externas para también sostenerse y pagar todos los trámites; astimosamente la Cancillería Colombiana no hizo mucho, solo ahora toman este caso como referencia para intentar ayudar a otros,  y eso es lo que hoy en día ella quiere cambiar.

Gracias a este caso la Embajada Colombiana ha empezado a hacer programas que ayudan a colombianos que quedan abandonados.

Emma es una bebé hermosa, no tiene la mayor idea de todo lo que está pasando en su familia; por decisión de un juez sus padres tienen la custodia compartida, así que cuatro días está con Nathalie y disfrutan su tiempo juntas profundamente y el resto está con el papá. 

“Cuando estoy con Emma soy completamente feliz, todo vale la pena después de no haberla tenido por varias semanas; esos días para mi valen oro”.

Hay situaciones en la vida que te detienen para mostrarte algo, tal vez hay unas formas más dolorosas que otras, pero cuando se supera, el hecho de ayudar a otros como manera de sanar su propio dolor  es la mejor decisión.

Nathalie hoy en día, tiene un estado legal por medio de un VAWA  proceso que ayuda a las mujeres víctimas de violencia doméstica a adquirir un estado de residente permanente. 

Está creando un proyecto que ayude a personas como ella, apoya proceso de inmigrantes con sus hijos, quiere ayudar a concientizar a más personas que están pasando por situaciones similares y  por qué no  evitar que algunos otros lo vivan. Ella como protagonista de esta historia con la pequeña Emma quieren dar una voz de aliento a esos padres que están esperando ansiosamente reencontrarse con sus hijos.

 

 

 *Ilustración: Mariana Cano Betancur.

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