Viernes, 01 Febrero 2019

El odio que das, el odio que damos

“Es imposible estar desarmado cuando tu negrura es el arma que ellos temen”  Shamell Bell.

 

Por: Sharon Quintana 

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-“Cuando suceda no se enojen. Deben parecer tranquilos. Respondan sus preguntas pero no digan nada más. Manos fuera de los bolsillos…  No significa que haya hecho algo malo.”- dice Maverick Carter en la mesa familiar, no es necesario añadir un diálogo explícito porque es fácil entender de lo que está hablando, es una charla común para una familia afroamericana en un vecindario de habitantes negros. 

T.h.u.g. -The hate u give – traducida al español como el odio que das es el título y el mensaje que mueve el relato escrito por Audrey Wells basado en la novela de Angie Thomas, un retrato compuesto por las vivencias de una joven afroamericana, quien presencia en dos ocasiones la pérdida de sus seres queridos, la primera como consecuencia de la problemática entre pandillas que azota su barrio y la segunda siendo el resultado de la brutalidad policial que durante años ha encabezado los tabloides estadounidenses. 

George Tillman Jr. dirige una cinta con un fuerte trasfondo político y social, la cual a pesar de utilizar una estructura convencional para el público juvenil, con personajes poco desarrollados –tal como Hailey- y su respectiva subtrama que solo enciende la llama del drama adolescente, no descuida lo real, expone una situación típica y el trágico desenlace para aquellos hombres acusados únicamente de portar un arma inofensiva: su tono de piel. 

Este retrato de la cotidianidad estadounidense, no es muy distante de lo que podríamos enmarcar en la sociedad colombiana; en ambos casos la pregunta es válida, ¿qué fue eso que hizo el hombre negro para ser el antagonista de todas las historias? O como bien lo expresa el personaje de April Ofrah: “es la misma historia solo con un hombre (negro) diferente.”

En el día a día colombiano no siempre es una pistola el arma utilizada para dañar, los disparos diarios vienen disfrazados de bromas “ligeras” en donde algún conocido dice: “Cuando los blancos están hablando los negros se callan”, en una petición de tu empleador para alisar tu cabello porque es demasiado afro, en las constantes llamadas del colegio porque a tu hijo lo molestan por ser el niño negro de la clase, en la repetición de fotos grupales porque a tus amigas trigueñas les molesta verse muy negras; esta es la matanza cotidiana en dónde la manera de actuar, tal y como se expresa en la mesa familiar desde la secuencia inicial de la película debe ser tranquila, sin enojos, con las manos fuera de los bolsillos, sin discutir y entendiendo todo el tiempo que no se hizo nada malo; aunque a veces pueda que sí, la posibilidad de equivocarse es innegable pero en ocasiones simplemente es la oscuridad del tono de piel la amenaza, lo que erróneamente les hace sentirse superiores y con el derecho de denigrar. 

Este diario vivir aparenta ser un escenario desalentador, pero la película no termina allí, y la realidad tampoco; ese mismo padre que les enseñó a obedecer los impulsa a expresarse cuando estén listos y a usar su voz como la mejor forma para combatir la esclavitud de un racismo escondido en hombres y mujeres de distintos colores que abrazan elementos de la cultura afro sólo cuando se ven bien en ellos. La relación de Starr con sus compañeros de clase representa esto muy bien, siendo precisamente el vínculo con Chris, aquel que demuestra cómo ambos bandos deben estar desarmados para acabar con estereotipos e imágenes del otro construidas desde un erróneo imaginario, más allá de una relación interracial, es el entendimiento y el interés por conocer cómo se ve el mundo desde el tono de piel opuesto. 

El odio que das, es en realidad el odio que damos y revela las consecuencias de nuestros actos en la infancia, nos lleva a la raíz del problema, obligándonos a detenernos y pensar que la responsabilidad no es de alguien en particular, sino de todos; tanto aquellos que rechazan lo diferente como de aquellos quienes rechazan lo que son. 

En la secuencia final Star habla sobre el significado de su nombre, que es luz, y se propone ser luz en medio de la oscuridad para enfrentar su lucha; sin embargo tal vez no es necesario ser luz si ya somos oscuridad, tal vez debamos darnos la oportunidad de aceptar eso que somos y transitar en medio de lo oscuro para no temernos, para demostrarle a la luz que la negrura no es un arma u algo amenazante; es sólo aquello que durante años no se ha querido entender, ser negro es simple y sencillamente tener otro tono de piel. 

DURACIÓN: 2h 13 m

PAIS: USA 

AÑO: 2018

GÉNERO: Drama 

DIRECTOR: George Tillman Jr.

GUIÓN: Audrey Wells

REPARTO: Amandla Stenberg, Regina Hall, Russell Hornsby, KJ Apa.

 

Ver trailer

 

 

 

 *Fotografía: tomada de internet.

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