Jueves, 01 Agosto 2019

El negro color del triunfo

Las poblaciones afrodescendientes tenemos un espíritu creativo e innovador, buscamos no depender de otros, o de la ilusión de puestos del gobierno que casi nunca llegan. 

 

Por: Ginna Litceth Ramos Castillo 

Tumaqueña y Abogada Orgullosamente Afrodescendiente

 

Las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palanqueras han demostrado a lo largo de la historia su inteligencia y pujanza a la hora de trabajar para cumplir sus sueños, es que, de hecho, desde la época de la esclavitud, los amos escogían a los esclavos negros para construir sus ciudades, iglesias y hacer todo el trabajo pesado por esa misma razón; porque eran inteligentes y trabajadores que nunca se daban por vencidos.

 

Los negros hemos aportado con nuestro trabajo a la construcción de la Nación, emprendemos ideas como empresarios, un claro ejemplo son los restaurantes de comidas del Pacífico que hay en Colombia, y ni hablar de los grandes deportistas que nos hacen felices con cada triunfo, los grupos de música de nuestras raíces, como el currulao, grupos como Choquibtown, Herencia de Timbiquí, Canalón de Timbiquí, Socavón, entre otros; que dejan en alto el nombre de nuestro país y que demuestra una vez más que el color negro no es malo, que el negro es el color del triunfo, tenemos actores, actrices que contra todo pronóstico han dejado un gran legado, a pesar de la pobreza que viven nuestros municipios o pueblos de dónde venimos; somos pujantes y triunfamos, seguimos construyendo y aportando a esta humanidad.

 

 

Somos abogados, escritores, periodistas, médicos, ingenieros, músicos, bailarines, pero sobre todo somos seres felices que buscan rescatar los valores patrimoniales, ancestrales y culturales, generamos recursos a través de nuestros talentos, fomentamos el turismo y la gastronomía, queremos dejar a un lado los procesos de violencia política, social, y de género a través de la transformación del arte afro como un emprendimiento cultural que permita mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades y especialmente de nuestros niños, jóvenes que no tienen oportunidades y  mujeres cabeza de familia; queremos construir con las manos para adquirir una oportunidad real de trabajo y opción de vida.

 

Las poblaciones afrodescendientes tenemos un espíritu creativo e innovador, buscamos no depender de otros, o de la ilusión de puestos del gobierno que casi nunca llegan. 

 

Es necesario capacitar en el mejoramiento de sus actividades, apoyo en la elaboración de planes de negocio, acompañamiento comercial, capacitación en procesos administrativos y financieros, lo que permitirá mantenerse en el tiempo y continuar creciendo con sus emprendimientos al mismo tiempo que mejoran sus condiciones de vida y las de sus familias.

 

Se habla de diversidad e inclusión, pero muchas veces los jefes que buscan personal para su empresa piden explícitamente que las personas que contraten no sean negras, no obstante, hemos demostrado ser más que un color, ser negro no es nada distinto a ser humano, que a pesar de la esclavización que llevamos a cuestas, luego de muchos esfuerzos para tener el lugar que nos merecemos, hoy podemos decir que no han sido en vano nuestras luchas, ni la lucha de nuestros ancestros, hoy por hoy somos ejemplo para quienes vienen detrás, seguimos dejando huellas, seguimos emprendiendo nuestros sueños.

 

Se dice que “un emprendedor debe dirigir la capitanía del barco que navega hacia el desarrollo alcanzando sin dejarse perder por la marea.” Así las cosas, el emprendimiento es el mejor camino para crecer económicamente y para ser autónomos.

 

Ser negro va mucho más allá de la percepción eurocéntrica en la que “el negro” o “la negra” es “baile y sabor” viéndonos como atracción o entretenimiento, y que nos minimiza a un único lugar en el mundo. Rehacer, socializar y visibilizar nuestras historias conllevan a la valoración de las personas afrodescendientes como sujetos de una historia diferente con la que podemos sentirnos identificados, desde una resignificación de lo positivo, que permite pensarnos y proyectarnos en otros roles, escenarios, y lugares en la construcción de sociedad y en la ejecución de proyectos de vida diferentes a los que han tenido oportunidad nuestros ancestros.

 

Lo anterior conlleva la gran responsabilidad de reconocer y retar pedagógicamente la construcción de memoria histórica con los negros, desde el arte y la cultura; el desarrollo de metodologías propias para la formación del talento humano como fuente de capital, la generación de empleo digno y de acuerdo con la realidad de los territorios que derrumbe los estereotipos sociales a los que históricamente el pueblo afro ha sido sumergido; y la transición hacia la economía del conocimiento, que en nuestros pueblos se ha nutrido y ha subsistido gracias a la oralidad viva de generación en generación, y que hoy enfrenta grandes desafíos ante al uso cada vez más masivo de nuevas tecnologías e intereses de las generaciones existentes. 

 

Así, trasmitir y mantener viva la memoria y la tradición, supervivencia en los procesos de autorreconocimiento étnico-racial y de la Diáspora Africana en Colombia, de la mano de la gestión del conocimiento y la innovación social, son algunos de los grandes retos que los Afro emprendedores desde el arte y la cultura, tenemos hoy.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

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Fotografía: Cortesía

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