Jueves, 30 Agosto 2018

Dios los hace, el amo blanco los junta

El hombre negro en Colombia no sabe de lealtad y empatía con las mujeres negras no porque no puede, sino porque no quiere. Después de 600 años siguen excusando sus carencias, abusos, faltas y violencias en los traumas postcoloniales, que, si bien son una realidad, han decidido no hacer absolutamente nada al respecto.

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Por: Fares Montaño David*

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En 1939 la brillante antropóloga afroamericana Zora Neale Hurton describía en su libro La Cacería del Jabalí el comportamiento de uno de los hijos del coronel Rowe en Jamaica, descripción que se sigue ajustando hoy a lo que son los hombres negros en Colombia: “… llegué a conocer al pequeño Tom, el nieto del coronel. Es una criaturita sumamente adorable y conmovedora. Es de constitución robusta y bastante fuerte para su edad. Vive en la casa de su abuelo porque no tiene madre y porque su padre no es capaz de mantenerse ni a sí mismo, mucho menos a su hijo. No sólo es un vago y un holgazán, es desleal al coronel Rowe, que ha malgastado mucho dinero en él”. Dice la autora en su libro.

Aunque Hurston lo nombró hace 79 años, la realidad cultural y social de los hombres negros en Colombia sigue siendo la misma que la del hijo del coronel en Jamaica, porque así lo han decidido. Parece que han pasado muchos años desde la abolición de la esclavitud y en la psiquis de ellos se quedó el aprendizaje de que la lealtad solo está destinada al amo blanco.

Conviene subrayar y observar detenidamente las reacciones de los hombres negros frente a los casos donde mujeres negras de su entorno han sufrido actos de racismo y abuso en general, sus respuestas en masa han sido justificar al opresor, poner en duda las pruebas presentadas por parte de ellas, reafirmar los estereotipos que se han construido alrededor de la feminidad de las mujeres negras y por su puesto besar la mano del amo mirando directamente a sus ojos sonriendo y esperando a que su cabeza sea sobada. 

No puedo dejar de nombrar el hecho de que tío Tom alguna vez pudo escapar, pero eligió ser leal a su amo: “Tom resultará un compañero digno para ese esclavo suyo repuso Shelby-. El otoño pasado lo envié solo a concluir un negocio y volver con un cobro de quinientos dólares. Al enviarlo le dije: “tengo confianza en ti porque eres honrado y estoy seguro de que volverás. Le propusieron escapar a Canadá, pero él contestó: “no puedo. El amo ha confiado en mí”. *-La Cabaña del Tío Tom, Harriet Beecher Stowe, 1852.  

Supongo que cuesta mucho que los hombres en espacios de poder pierdan los amables favores de los amos de este siglo así que optarán por defenderles, es entonces, cuando entregar la dignidad de las mujeres negras para cerrar y sostener el pacto, se convierte en práctica común para ellos. 

De hecho, esto me lleva a pensar que el hombre negro en Colombia no sabe de lealtad y empatía con las mujeres negras no porque no puede, sino porque no quiere; excepto si esta lealtad está destinada al dueño de la cabaña, al dueño de la plantación o a sus propios placeres, por supuesto, solo en estos casos la lealtad y el amor les fluyen como si fueran talentos innatos. 

Concluyo entonces, que incluso cuando los hombres han decidido liberarse de las opresiones del amo, ha sido, sobre todo, por beneficio propio.   Sin embargo, hoy las mujeres negras siguen luchando por un movimiento político afrocentrado, un amor afrocentrado y una defensa en nombre de todas y todos hasta aún cuando ellos no están.

 

 

Esto se repite hoy cuando escuchas a un hombre negro acusar a una mujer negra de ser racista, esto sucede hoy cuando escuchas a un hombre negro decir que una mujer blanca no puede ser racista cuando su pareja es un hombre negro, desconociendo que ellas volverían a esclavizarlos como sus amantes y quemarlos si las circunstancias lo ameritan. Sigue pasando cuando en los espacios de encuentro, los hombres negros sin poder controlar su ingesta de alcohol y excusando su falta de control de sí mismos agreden verbal y físicamente a sus compañeras de causa, existe, además, cuando las mujeres negras ponen la otra mejilla solas en las luchas y sus adorados hermanos están ocupados en los negocios de su padre.

Como resultado siempre vemos a los hombres negros enunciándose desde un gran discurso antirracista, políticamente correcto, con mucha historicidad; se venden ante el mundo como héroes, pero la realidad deja ver un puñado de hombres sentados en una palabra vacía en actos y verbos. 

Hombres negros de “procesos” y fuera de procesos que cuando sus hermanas los llaman para hacer resistencia, para denunciar las agresiones de un sistema blanco hegemónico, no aparecen más que para defender al amo cueste lo que cueste. 

Tengo la sensación de que sus mentes se quedan en blanco a pesar de escucharlos muchas veces intentar convencerte de que nadie conoce cómo ha sido nuestra historia excepto ellos, ¿a quién engañan? Solo tenemos un montón de hombres negros tranzando a cambio de un par de monedas y un plato de comida cualquier cosa que puedan vender de nosotras, porque seguro no se venderán entre ellos. 

En definitiva, las mujeres negras no hemos tenido la oportunidad de conocer qué significa caminar al lado de los hermanos negros sin la sospecha o el miedo a ser traicionadas, no hemos tenido la oportunidad de verlos enfrentar la defensa de la vida excepto si se trata de las suyas o si para ellos eso representa ponerse la corona lustrada por ti con anterioridad.

Hoy ellos nos piden ser enseñados por nosotras no siendo suficiente con los años y vida dedicada a la pedagogía. Los hemos formado para que ocupen todos los espacios de poder, hemos cubierto sus carencias, hemos defendido su existencia sacrificando la propia vida, los hemos cobijado, alimentado y envalentonado para verlos partir de la mano de su ama blanca para serle leal durante el camino. 

A pesar de esto seguiremos poniendo la fuerza heredada de las cimarronas para defendernos y defenderlos, sabemos hoy que, habiendo dado muerte al príncipe azul vestido de negro, es necesario también darle muerte a la fantasía del hombre negro deconstruido. No sabrán qué es la lealtad hasta que no decidan ser legítimos y empáticos. No sabrán qué es luchar realmente como pueblo negro, hasta que entiendan que debemos estar al centro quienes hemos estado siempre en la periferia, las mujeres negras, seguiremos siendo quienes sostengamos este palenque porque a pesar de ellos, no nos quedaremos calladas. 

 

 

*Fares Montaño David: Líder del proceso organizativo ENNyE, activista, afrofeminista, defensora de derechos humanos - Amnistía Internacional.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

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 *Fotografía: cortesía.

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