Jueves, 06 Junio 2019

Derrumbar el halloween afro

Vivimos en una sociedad que se caracteriza por exotizar y erotizar lo afro, así mismo ha desestimado toda la grandeza y el legado histórico de las personas negras, que se ha basado, dentro de muchas reivindicaciones, principalmente en la lucha de la libertad y lo que a juicio de quien escribe es lo más importante, la lucha por la dignidad.

 

Por: Andrés Caicedo Sánchez "Jassa"

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

Como es sabido por muchos, el 21 de mayo de cada año se conmemora la Ley 02 de 1851, que a juicio de quien escribe, más que reivindicar la humanidad y la dignidad de aquellos descendientes de africanos secuestrados y traídos al continente americano para ser sometidos a la esclavización, se enfocó en “reparar” a aquellos esclavistas quienes con dicha ley perdían, lo que para el momento histórico la legalidad contemplaba como su propiedad. Esto no busca desmedrar el importante significado que tiene para nuestra historia la expedición de dicha ley, pero eso es un tema para otra ocasión. 

 

 

Cada año, invocando esta ley, instituciones educativas, entidades públicas, organizaciones de carácter público y privado, y personas en general; llevan a cabo diferentes actividades con el ánimo de resaltar a la comunidad negra, afrodescendiente, raizal y palenquera. Para esto, unas realizan eventos el día 21 del mes, otras una semana completa, y unas cuantas van más allá y se toman todo el mes de mayo. Hasta ahí todo bien. Sin embargo y como una exnovia con frecuencia decía, muchas veces en el asunto “no es el qué, sino el cómo”. 

 

Vivimos en una sociedad que se caracteriza por exotizar y erotizar lo afro, así mismo ha desestimado toda la grandeza y el legado histórico de las personas negras, que se ha basado, dentro de muchas reivindicaciones, principalmente en la lucha de la libertad y lo que a juicio de quien escribe es lo más importante, la lucha por la dignidad. Es por eso que durante el mes de mayo es muy común ver a las personas “disfrazarse” de negras, porque han entendido que ser afrodescendiente, negro, raizal o palenquero, es un asunto de ponerse un turbante, hacerse trenzas, lucir prendas africanas (que en muchos casos ni siquiera lo son, sino que son producto del estereotipo); escuchar chirimía, calypso, bullerengue o cualquier género folclórico característico de las costas Pacífica y Caribe, o del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, entre muchas otras. 

 

 

En muchas ocasiones el irrespeto es tan abrupto que muchas personas llegan al extremo de practicar Black Face, que es pintarse la cara o el cuerpo con tinta negra y los labios de color rojo intenso o ponerse bombas en el trasero aparentando grandes glúteos, caracterizando, según ellos, a una persona negra, lo cual es excesivamente burlesco y degradante. Así mismo, las instituciones privadas y públicas realizan eventos, que como regla general tienen de eje central, bailes tradicionales, trajes típicos y gastronomía.

 

Este tipo de comportamientos personales y decisiones corporativas reflejan de manera clara el rol que aún gran parte de las personas blanco-mestizas en mayor medida e indígenas y afros en menor, cree que tiene la gente afrodescendiente, negra, raizal y palenquera en la sociedad colombiana, un rol asociado al baile, al trabajo físico, al deporte y a la cocina; que es una estructura de pensamiento directamente ligada a la colonización y a la esclavitud. Aún algunos no se dan por enterados o quieren desconocer todos nuestros aportes a la historia colombiana en lo concerniente a la ciencia, la literatura y en general a todo tipo de conocimientos, que han sido escenarios de los cuales hemos sido históricamente marginados y excluidos, pero que con esfuerzo y luchando contra todas las barreras y adversidades impuestas hemos logrado entrar y destacarnos. 

 

Publicidad - Toca la imagen para más información

 

Son contados quienes en mayo resaltan a nuestros sabedores, literatas, profesionales y académicos, quienes tienen además de gozar de un gran trabajo epistémico por regla general siempre tienen una gran historia de sudor y resistencia que contar y que nos inspiran a aquellos que venimos en ese camino a continuar, o mejor, a superar, lo cual es un valor característico de los afrodescendientes, raizales, negros y palenqueros; esto es, el esfuerzo incansable para lograr que las generaciones venideras tengan mejores oportunidades y condiciones de vida.

 

La idea no es desmeritar las tradiciones culturales desarrolladas por nuestros pueblos en el Caribe, el Pacífico y en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, que tan importantes son; sino derrumbar el pensamiento existente sobre los comportamientos, escenarios y espacios, que según un gran porcentaje de la sociedad colombiana cree que estamos llamados a ocupar y su actuar burlesco, degradante y estereotipado consecuente con su pensamiento, en otras palabras, una de las apuestas que debemos plantearnos en Colombia es DERRUMBAR EL HALLOWEEN AFRO.

 

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

Fotografía: Cortesía

Lea También

  • Tiempos de vida y muerte

    Normalizar el conflicto no es una opción, pareciera que para los territorios afro e indígenas del país, los llamados “tiempos de calidad” no existieran y en nuestro día a día solo pudiéramos elegir entre “tiempos de vida y muerte”.

  • La muerte de la libertad en 1984

    Con la llegada de pandemia, nos hemos visto obligados a ceder nuestras libertades, con el fin de obtener una seguridad y una salud que evidentemente el estado no nos ha podido brindar de forma eficaz. 

  • Leve crítica a la academia colombiana y decolonización del pensamiento

    La academia viene siendo una distinguida institución que enmarca un modelo de segregación del conocimiento o pensamiento tan parecido al apartheid.

  • ¡Kuking'a!

    Reducir la visión KUKING'A a una imposición o modelo a seguir, es también esencialista en el sentido de que los feminismos negros afrodiaspóricos han funcionado para muchas mujeres negras, que un momento dado necesitan armarse contra opresiones específicas.

Suscríbete a nuestro boletín