Martes, 03 Septiembre 2019

“Como negra parida de blanco”

El nacimiento de un hijo, sin duda es un acontecimiento que marca la vida de cualquier pareja, aun recuerdo la cara de emoción del padre del mío al tomarlo por primera vez en sus brazos y su expresión, que tenia un poco de asombro y orgullo: “Que lindo, nació blanquito”

Por: Melissa Plaza Sibaja*

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Hay muchos refranes populares que considero odiosamente racistas, pero uno de los que mas detesto es aquel de: “está como negra parida de blanco” haciendo referencia a una gran felicidad, dando a entender el autodesprecio que se supone debemos sentir los afrodescendientes por nuestro color de piel y demás rasgos.

 

 

Cuando di a luz, claramente entendí lo que significaban aquellas palabras, si: tener un hijo (de cualquier color de piel) es una alegría muy grande, pero tener un hijo “blanco” siendo una mujer afrocaribeña, además de una gran felicidad, es una enorme responsabilidad, sobre todo siendo oriundos de un territorio como el nuestro (Córdoba) donde no hay una identidad étnica definida, por ser un espacio en el que confluyen indígenas, negros y mestizos, pero donde la mayoría considera que lo “bello” y lo “bueno” es lo “blanco”. La expresión de emoción, felicidad y orgullo en el rostro del padre al ver que su hijo era fenotípicamente “idéntico” a él, es difícil de explicar. Las primeras palabras que le dedicó fueron: “Que lindo, nació blanquito”.

 

Diariamente he tenido que luchar contra esas primeras palabras que leyó, el trabajo de crianza no ha sido nada fácil, pero si ha sido muy gratificante. Hoy tengo un hijo que, aunque tiene una piel bastante clara, reconoce su ascendencia afro y la diversidad étnica del territorio en el que le correspondió nacer.

 

Una anécdota que recuerdo con mucho orgullo, ocurrió cuando tenia aproximadamente 4 años, estudiaba en una guardería en el Municipio de Bello, donde muchos de sus compañeros eran hijos de chocoanos (eso me facilitó mucho el trabajo), tenía una tarea y debía colorear unos dibujos, me preguntó qué color podía usar para colorear a un niño, yo cometí el error de decirle “usa el color piel” hablando del color durazno, a lo que él me respondió con una actitud muy madura para su edad: “mami, el color piel puede ser cualquiera, menos verde, azul o morado”.

 

Claro está que educar a un niño consciente y orgulloso de su raza, no se limita a enseñarle la etnicidad desde lo estético. Además, de acuerdo a su edad, he tratado de hacerle ver que, aunque vivimos en un país con terribles inequidades sociales, podemos ocupar lugares importantes en la sociedad y que el puede llegar tan alto como se lo proponga.

 

Definitivamente, si me siento feliz como ‘negra parida de blanco’, porque a pesar de tener tantos errores, como todos, estoy segura de que le dejaré un gran hombre a la sociedad.

 

 

 

*Politóloga

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 *Fotografías: cortesía.

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