Lunes, 11 May 2020

¿Y si te pega? ¡Lo denuncias!

La violencia física es solo un síntoma, pero no es la violencia en sí misma, cuando te pega sabe que no harás nada contra él ¿Desde cuando denunciar le ha servido a la gente negra? ¿Por qué de un momento a otro la justicia se pondría de nuestro lado? ¿Y todavía del lado de las mujeres negras?

 

Por: Liceth Asprilla

Estudiante, Bloguera, Afroactivista y Feminasty.

Website: https://otrosfeminismos.wixsite.com/agustina

 

Una estudiante recibió varios puñetazos de un tipo de 30 por decirle que se callara, pues este le gritaba comentarios inapropiados y lascivos mientras caminaba cerca de un café. Una joven de la India fue quemada con ácido nítrico en su rostro por ignorar (IGNORAR!) a un "pretendiente" que la cortejaba "de buena manera". Vanessa denunció 16 veces a su agresor ante una institución especialmente diseñada para socorrer a las mujeres, antes de ser asesinada por este en Jalisco. La Secretaría de Gobierno de Bogotá culpó a Rosa Elvira Cely de su violación, tortura y asesinato, el atacante ya tenía varias denuncias que nadie procesó. Una compañera de la Universidad del Valle casi fue arrollada por un tipo en una camioneta que le gritaba "piropos" que ella había ignorado repetidas veces. En Colombia es bastante común que los hombres acusados de violencia intrafamiliar reciban casa por cárcel y en las veredas y corregimientos las victimas deben pasar una odisea para llegar al refugio mas cercano.

 

Un hombre adulto en una bicicleta me gritó una guarrada a los 16, al ver mi cara de asco, que le mostré un dedo y le saqué la lengua; se devolvió a gritarme puta y gorda delante de la mirada cómplice de todos lod que pasaban, solo cuando nos acercábamos a la estación de policía de los Mangos desistió y se devolvió por donde vino. ¿De qué sirve entonces decirle a las mujeres, que todos sus problemas se resolverán si denuncian o se defienden? A los hombres sí les funciona, pero sabemos que lo que funciona para ellos no funciona para nosotras ¿Necesitamos de la identificación masculina para sentir que estamos a salvo cuando en realidad no?

 

Varios hombres negros se reían cuando conté mi experiencia, de lo exageradas y sensibles que sonamos las niñas, adolescentes y mujeres frente a esas situaciones quizá. Uno de ellos, tiene una hija pequeña, uno que en pleno 2020 sigue diciendo "las mujeres también" cada vez que se plantea el problema, y que a día de hoy no para de posar como "woke", diciéndole a las mujeres lo mucho que las entiende -para llevárselas a la cama- y que si le hicieran lo mismo a su niña mata y come del muerto (¿Qué tan útil resulta una bebe para su padre? "Yo no soy machista porque tengo hijas"). Bueno, al parecer las cosas cambian cuando se trata de la hija de alguien más ¿Por qué no actúan? ¿Por qué no reaccionan? En realidad creen que las mujeres son estúpidas ¿Creen que no sabemos lo que sucede cuando abrimos la boca? ¡Se nos ríen en la maldita cara! El reincidente interés de un agresor por un camino en concreto es humillante, cuando te dicen que denuncies saben bien que saldrán ilesos, ellos saben cómo funciona esto

 

Pero el problema no es la desprotección que sufren las hijas de otros, nisiquiera el hecho de que quienes nos exigen lealtad solo nos protejan bajo la condición de buena mujer, lo grave es que no nos permiten defendernos, quizá a las hijas de otros, algún día, pero no a la mujeres negras como categoría política; porque eso se aprende en casa, porque en casa se tiene contacto con la hija, la madre, la esposa, no con la mujer. Cuando se opta por la autodefensa a nadie le gusta, esos que justifican y relativizan la violencia machista cuando nadie los ve porque saben que con ser caballerosos caen parados ante el acto mas atroz, precisamente a ellos no les gusta, y por alguna extraña razón el obvio y conveniente disgusto es condición y aprobación para trazar rutas, contra ellos (somos un chiste, en serio). Noticias, no existe una forma de defendernos que los deje satisfechos, y no tiene porqué existir, la única forma válida de autodefensa es dar la vida, por una causa, por la familia, por los hijos, por el partido o la patria, todo menos priorizarse a sí misma (aunque siempre podemos ser supeheroínas, podemos con cualquier carga que nos tiran). (Ver: 'Barreras y triunfos de las mujeres afrocolombianas')

 

Saben bien qué se siente ser el único requisado, conocen la vergüenza, la incomodidad de pasar frente a un lector de código de barras de un supermercado, saben qué es sentirse desnudo, ser el "criminal" de cualquier evento trágico, qué se siente ser culpado de todo incluso, cuando sos el afectado, que solo por respirar te traten de escandaloso o bullicioso, tratar de no errar, de ser excelente a toda costa para no ser linchado, saben que este jueguito apesta, agota, lastima. Pero sobre todo, saben que la inacción ante un episodio de discriminación te garantiza vivir un poco más, saben que esa "transacción" no se da de manera equitativa, saben que la gente negra no accede a ese silencio por ambición o conveniencia, saben que se trata de coacción, saben que se trata de supervivencia. Nadie cuestiona a los padres que enseñan a sus hijos lineamientos estrictos de comportamiento frente a una requisa policial porque hasta por mover un dedo sus niños pueden morir baleados; y aún así nadie comprende cómo llegamos ahí, a la inacción, cuando la misma es en sí misma el tejido de nuestra vida.

 

No asombra que con todo el acceso a la información que flota alrededor, en la cercanía a los entornos violentos que vivimos, y siendo testigos directos e indirectos de cómo funciona la justicia y la legalidad, aún exista una pregunta tan hipócrita. Asombra que aún sea requisito esperar a que lo entiendan para hacer algo al respecto, personas que saben perfectamente cómo funciona la violencia explícita en la calle pero que a la hora de hablar de lo que sucede bajo techo, se vuelvan almas indefensas e ignorantes sobre su realidad; o no, es que ya no es su realidad, es la realidad de alguien más. Increíblemente, solo con las mujeres se llega a ese nivel de demencia. 

 

¡Demencia! Una de las razones por las que nunca me he sentido representada y acuerpada por las teóricas feministas de mi entorno es esa, descaradamente se limitó el alcance de la violencia patriarcal sobre los cuerpos de las mujeres negras a las relaciones blanco-capitalistas, y no a las dinámicas de poder que se dan bajo el techo del esclavo, problemas que de hecho pueden ser fácilmente resueltos "escogiendo buenos hombres" -pero no blancos, ehh?- ¿Por qué Nina Simón y Billie Holiday, con toda su inteligencia y dinero no pudieron escapar ante sus verdugos? ¿Por qué las lideresas sociales políticamente formadas sucumben ante el encanto de buenos para nada que se alimentan de su fuerza vital? De qué me sirve tener derecho a la propiedad hoy, cuando mi cuerpo es propiedad de alguien más... Debería hablar de las casas de pique, del despojo, del conflicto armado, de la violencia, después de todo yo también vengo de la mierda, pero mis prioridades no estan en orden, porque no quiero terminar como Doris Valenzuela; probablemente se escucharía más de ella, y de su trabajo, si la hubiera asesinado un fascista anti-migración, a lo mejor la furia que siente un hombre negro cuando un hombre blanco nos violenta, está mas movida por la invasión a la propiedad privada, que por otra cosa ¿Y qué otra cosa significa ser hermanos, "ser familia"? (Ver: 'Escrache como resistencia a la violencia machista')

 

Aprendí que la inacción era una forma de supervivencia a los 13 años, en la misma cuadra de la casa de pique pasaban otras cosas... Muchas de hecho. Le conté a una muchacha que su novio de 25 años me acosaba, que no era yo quien lo buscaba, que de hecho le tenía miedo, llegó con sus amigos maleantes, me hicieron quebrar los huevos y el arroz del mandado, me tiraron al piso, me patearon, me llamaron puta y en ese momento, fui mujer; aprendí que lo que menos importaba eran las monedas de la devuelta que se perdieron entre las piedras de la calle sin pavimentar, quedarme quieta fue lo que me permitió regresar entera a casa ¿Por qué no le dije a mis papás, gente humilde que vivía sobre un piso de barro que después perdieron gracias a las bandas criminales? Porque no iba a meter en problemas a personas que ya de por sí hacían esfuerzos infrahumanos para enviarme a la escuela todos los días, "las niñas de ahora" son unas busconas, capaz que nadie me creería, las niñas de ahora siguen escuchando la misma frase de los adultos que las rodean, las mujeres de ahora son las niñas de antes, las niñas de toda la vida que aprendieron el verdadero significado de su boca.

 

Pero supongamos que vivimos en un universo paralelo, y que todos nuestros problemas se resuelven denunciándolos ¿Qué sucede si denuncio? Esa es la pregunta que se hace toda víctima al sufrir un abuso, ellas no piensan en dejar un precedente, ellas no piensan en la relevancia de un documento lleno de telarañas, a ellas no les interesa hacer lo correcto solo porque es lo correcto, las víctimas piensan en su suerte a largo plazo, y es la respuesta a esa pregunta lo único que define si vale la pena el riesgo.

 

"Al llamar a un número de emergencia ¿Qué pasa después? ¿En cuanto tiempo las atienden? ¿Quien las atiende? ¿Cómo las atienden? ¿Les creen? ¿Que pasos deben seguir para radicar la denuncia? ¿Las buscan a su casa? ¿En cuanto tiempo? ¿Quien las busca? ¿Le dan la razón al violento? ¿Las sacan de sus casas? ¿Con sus hijos e hijas? ¿A donde las llevan? ¿Por cuanto tiempo? ¿En que condiciones? ¿Se llevan al violento? ¿Por cuanto tiempo? ¿Y la burocracia? ¿Las protegen? ¿Cuanto tarda el proceso? ¿Como van a protegerla? La mayoría sabemos la respuesta, sabemos cómo termina." Esther Pineda G

 

Yo te lo adelanto. Te tiran el carro o la moto encima, te estrellan una roca en la cabeza, te tiran un zapato, te quitan la beca, te echan de lugares y espacios que ayudaste a construir, te despiden del trabajo, te sacan del proyecto, te amenazan, te persiguen, le dicen a todos que enloqueciste, exponen tu vida privada, cómo andabas vestida, con quién te juntabas, te arrinconan y te arruinan, te entierran viva; y por alguna extraña razón, a las mujeres les gusta pasar por todo eso, cada vez que interponen una denuncia falsa, porque el sentido común no existe cuando de hombres se trata. Y eso es solo lo que me ha pasado, lo que recuerdo, o lo que quiero recordar. Y si acaso sonríes, tal vez te quedó gustando, tal vez no fue tan malo; medicina legal no da abasto, para cuando te atienden los moretones desaparecen y las heridas que sangran son las únicas que cuentan. (Ver: 'Las mujeres son las más machistas')

 

La violencia física es solo un síntoma, pero no es la violencia en sí misma, cuando te pega sabe que no harás nada contra él ¿Desde cuando denunciar le ha servido a la gente negra? ¿Por qué de un momento a otro la justicia se pondría de nuestro lado? ¿Y todavía del lado de las mujeres negras?

 

Promover la denuncia cuando sabes que para amanecer viva debes cortarte la lengua, es como caminar sobre una plancha con los ojos vendados, es mandarte a la guerra sin armas, no solo pone la carga de la agresión en nosotras, nos culpan de la misma si elegimos quedarnos en un barco lleno de piratas en lugar de saltar al vacío, porque se buscan mártires a quien rezarle, ellas son nuestro orgullo, las mismas mártires idealizadas, poderosas, ejemplos a seguir, que se ahogan sin quejarse, esa es la verdadera fortaleza, esa es una mujer fuerte, que asume, que aguanta que resiste... (Ver: 'Sentirse insegura en casa, la realidad de miles de mujeres en cuarentena')

 

Una joven negra que trabaja con comunidades rurales y comprometida con las juventudes de esos lugares, fue acosada por un farandulero bueno para nada en un evento afro, y este fue protegido masivamente por todas aquellas personas convencidas de que ese no-espacio que han llamado "lo negro" estaba amenazado por una aparecida. Ella solo hizo una pregunta:

Ya denuncié ¿Qué sigue después? Hablemos de cómo la ley 70 nos va a proteger. Eso fue lo que me mandaron a leer.

 

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

Fotografías: Cortesía

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