Miércoles, 16 Septiembre 2020

Racismo ≠ Discriminación: una breve guía para poder entender el contexto

Hace unos días, y en el marco de la convocatoria para Miss Universo Colombia, me llegó una campaña de apoyo hacia una famosa modelo que ha recibido rechazo por parte de algunas personas de San Andrés, lugar al que pretende representar en el certamen. El hashtag #NoAlRacismo en el marco de la campaña me dejó cierta preocupación y ya les explico el porqué.

 Por: Teresa Asprilla Soto*
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En mi espacio de redes sociales hace algún tiempo vengo hablando de racismo desde diferentes perspectivas, por lo cual, he estado invitando a varias personas conocedoras del tema. Lo que me sorprendió esta vez es que a mi bandeja de mensajes internos de instagram, me llegó la controversia de la reconocida modelo Valeria Ayos, cartagenera de nacimiento, quien pretende representar al Archipiélago de San Andrés en el nuevo certamen Miss Universo Colombia.

 

La polémica viene de un grupo de personas raizales que protestan por la decisión del nuevo comité de belleza del certamen de aceptar a Ayos, siendo que ésta no es considerada “raizal” dentro del contexto espacial de las islas por no haber nacido allá, y en consideración de quienes le llevan la contraria a la modelo, indistintamente de que ella haya vivido toda su vida en San Andrés, su lugar de su nacimiento no la hace merecedora de representar esta región.

 

¿Por qué estoy hablando de esto? Porque como respuesta (no sé si espontánea u organizada desde Miss Universo Colombia) se gestó toda una campaña de apoyo hacia Valeria. En realidad, el problema con dicha campaña es que se dio en un contexto de confusión de algunos términos, por lo demás, un poco graves y que son demasiado dicientes sobre las formas en que las personas entienden el racismo, agravando el problema de base.

 

Cuando desde la organización Miss Universo Colombia se empiezan a publicar y a masificar varias historias en instagram, con el #NoAlRacismo en apoyo a Valeria Ayos, se desconoce una cuestión bastante fundamental: como el acto de discriminación se hace desde una población racializada (en este caso, algunas personas raizales de San Andrés) hacia una persona a la que no se le considera como tal, la campaña de apoyo se hace entonces en los términos de una discriminación “racial a la inversa”.

 

Hace poco leí en el perfil de Afro Féminas un post donde se habla de las diferenciaciones entre tres conceptos: discriminación, racismo y xenofobia. Básicamente, la discriminación, en su contexto más amplio, puede darse bajo prejuicios basados en tu condición socio-económica, orientación sexual, etnicidad o cualquier otro elemento diferenciador que te pueda catalogar como “el otrx” desde una orilla opuesta.
La xenofobia tiene que ver con el rechazo hacia las personas migrantes en otros países y también está mediada por los prejuicios y estereotipos que recaigan sobre el país de procedencia de la persona que decide migrar.

 

Pero el racismo es de una complejidad más profunda, por cuanto obedece a unas estructuras de poder gestadas desde arriba hacia abajo, tomando en cuenta el factor racial (como constructo social cabe mencionar) para jerarquizar a las personas por su condición fenotípica, atribuyéndoles o restándoles privilegios y/o derechos en correspondencia con una escala de valores asociativos que van desde lo estético (características físicas) hasta lo moral.

 

Sugerir entonces que el acto de discriminación del que Valeria Ayos ha sido blanco es racismo sería invertir el orden de valores asociados a las prácticas racistas en lo que se conoce como “racismo a la inversa”, bajo el cual, personas en posición de privilegio por su categorización racial pretenden restarle eco y alcance a la lucha antirracista diciendo que ellas también han sido víctimas de violencias por parte de personas racializadas.

 

Esto es grave porque se genera confusión sobre el asunto y la legitimidad del movimiento antirracista pierde validez frente a la persona común. El racismo a la inversa no es posible, por cuanto las personas racializadas están en la escala más baja en las relaciones de poder y desde su posición no pueden ejercer presiones ni violencias sobre otras personas con condiciones raciales distintas. Ahora bien, la discriminación puede ser también en términos raciales, pero la discriminación en sí misma no es racismo, por cuanto ésta se puede presentar por distintos factores asociados a la diferencia, como se explicó anteriormente.

 

También es cierto que bajo el tema de la “plurietnia” y “multiculturalidad” (principios constitucionales por lo demás) se nos ha vendido una idea de inclusión que no trasciende más allá del papel. Las realidades de nuestras comunidades negras, raizales, palenqueras e indígenas, sumidas en la miseria, la desigualdad y el abandono estatal sugiere la falta de gestión de la nación por tomar las decisiones políticas que de facto garanticen las condiciones mínimas de dignidad que éstas merecen.

 

Si hacemos un paralelismo sobre los mismos escenarios de belleza, discriminación en términos raciales la vivió la también modelo Belky Arizala, que aun habiendo nacido en Cúcuta, el comité de belleza de Norte de Santander, adscrito al Concurso Nacional de Belleza, le negó el aval para representar a su departamento, por considerar que sus características físicas no se correspondían con la de la gente a la que pretendía representar. Esta es una anécdota que ella misma cuenta en el plano de lo personal y que pone de relieve el racismo en los contextos espaciales.

 

Caso reciente de discriminación racial, con tintes de violencia racista es de Elizabeth, manicurista en la ciudad de Medellín, a quien una clienta no dejó entrar a su casa a recibir el servicio de manicura porque “…al ver su trabajo tan bonito, jamás pensó que fuera negra” y que por esa razón no podía dejarla entrar a trabajar en su casa, puesto que en ésta “no entraban negros”.

 

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Las razones por las que Belky o Elizabeth fueron víctimas de violencia racista son demasiado distantes de lo que ha vivido Valeria Ayos en San Andrés. Y si bien la discriminación no es aceptable tampoco bajo ningún parámetro, me preocupa que haya tanta confusión y hasta caos al respecto.

 

Creería yo que si la organización que ostenta la franquicia para elegir a una representante a Miss Universo, planea hacer sus convocatorias en el marco de la inclusión, debería permitirse la oportunidad de revisar algunos de los cánones que se conservan y que se mantienen apegados a los estereotipos de los cuerpos femeninos en cuanto pesados y medidos. También si la pretensión es convertirse en un aliado de la lucha antirracista, que lo haga desde el conocimiento, la responsabilidad y el respeto.

 

Es posible que el conflicto de intereses que representa Valeria para los raizales de San Andrés esté más ligado a un tema de identidades (por cuanto se esgrime el argumento de que ella no nació en la isla) que a un asunto racial, puesto que ella, al menos en ese contexto geográfico, no reúne los requisitos que la harían una persona racializada, y por ende, víctima de racismo.

 

La discusión también da pie al debate de las interseccionalidades sobre los cuerpos de las personas racializadas, dependiendo de la ubicación geográfica de éstas. Es decir, si bien Ayos no es lo que podría considerarse “raizal” en San Andrés, si podría adquirir una condición especial de acuerdo a sus características étnicas en un lugar como Estados Unidos o Europa, donde fácilmente podría pasar de tener ciertos privilegios a ser una persona propensa a sufrir violencias racistas.

 

Finalmente, cada vez que me hablan de estos espacios de representación, trato de pensar en ellos como realmente inclusivos, tratando de exponer sus puntos débiles y sugiriendo posibles soluciones a sus problemas, rodeados por la construcción histórica de ciertos estereotipos sobre los cuerpos de las mujeres. Nuevas personas podrían representar nuevas oportunidades de más variada y verdadera representación en estos escenarios.

Pero de eso les hablaré en otra ocasión…



Para más información:
https://www.instagram.com/p/CE89jfEg4ET/
https://www.facebook.com/watch/?v=1804092123063235

Foto: capturas de las historias en Instagram @missuniversecolobiaorg e Instagram @elizmosquera.

 

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