Martes, 24 Marzo 2020

"No pienso regresar a Quibdó"

"Empiezas a comprender que los seres humanos para vivir dignamente requieren unos mínimos y que si estos no son cubiertos todo se vuelve complejo".

 

Por: Margareth Paz Valencia*

 

Hace 11 años cuando llegué a la ciudad de Medellín se volvió algo muy común escuchar la frase “no pienso regresar a Quibdó”, a mi corta edad no lograba entender porqué alguien no querría regresar a la tierra que tanto amo y la cual alberga los mejores recuerdos y momentos de mi vida, quizá mis afanes como los de todo joven en esos momentos no iban más allá que el estudiar y jugar con mis amigos. Pero los tiempos cambian y con ellos los afanes, creces y la realidad se convierte en algo evidente.

 

Empiezas a comprender que los seres humanos para vivir dignamente requieren unos mínimos y que si estos no son cubiertos todo se vuelve complejo.

 

Quibdó es un municipio colombiano, capital del departamento del Chocó y una de las poblaciones más importantes en la región del Pacífico colombiano, situado sobre la margen derecha del río Atrato, uno de los principales afluentes del país, esto sin dejar de lado su riqueza cultural y natural, pero todos estos atributos que lo hacen atractivo históricamente han marcado un precedente de invisibilidad, inviabilidad y abandono.


Pese a tener fuentes hídricas, aún no contamos con una fuente agua potable que abastezca a la ciudad y ni hablar del alcantarillado, que pese a que no contamos con uno se ha convertido en el comodín de todas las administraciones; contamos con uno de los peores sistemas eléctricos del país y ni hablar de las oportunidades de empleo pero este aspecto en particular me hace recordar un refrán que dice “las oportunidades las pintan calvas” pero para muchos de los quibdoseños pareciera que no solo la calvicie de las oportunidades fuera un problema, toda vez que ingresan a laborar y duran meses sin recibir remuneración alguna por la prestación de sus servicios. 

 

El alto índice de desempleo en la capital chocoana ha generado siempre un fenómeno llamado fuga de cerebros o fuga de talentos, que pese a que suele utilizarse para definir la emigración de profesionales de su país por falta de oportunidades, por problemas económicos o por conflictos políticos, me atrevo a hablar de fuga de cerebros o fuga de talentos a nivel local debido a que son los mismos motivos que nos llevan a abandonar nuestro lugar de origen y sus efectos; la fuga de cerebros hace que el lugar de origen pierda la inversión en educación superior de esos profesionales. En pocas palabras las personas que alcanzaron su meta quieren seguir triunfando, pero como su lugar de origen no ofrece posibilidades de desarrollo las personas se ven obligadas a irse y con ellos las posibilidades de cambio y de que la economía sea fluctuante se torna incierta.


Son muchos los quibdoseños que han logrado triunfar, pero fuera de su lugar de origen.


Han pasado innumerables administraciones y pareciera que el vivir dignamente de los quibdoseños no hiciera parte de la agenda de ninguno de sus representantes, forjando desesperanza en la ilusión de un cambio que Quibdó y sus habitantes necesitan. En una ocasión alguien muy cercano me preguntó ¿Margareth, y tú por que no querrías regresar a Quibdó? Y quizá ustedes también quieran saberlo.

 

Yo no regresaría a Quibdó porque me sumaría a los miles de personas sin oportunidades, que infortunadamente se reducen a unos apellidos y ninguno de esos es el mío. No regresaría porque la inoperancia estatal y la complicidad de sus ciudadanos han hecho de mi lugar de origen algo carente de esperanza. No regresaría a Quibdó porque pese a que sus ciudadanos son talentosos y capaces el reconocimiento es una cosa de pocos.


A mi corta edad no lograba entender porqué alguien no querría regresar a la tierra que tanto amo y la cual alberga los mejores recuerdos y momentos de mi vida.

 

*Abogada.

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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