Martes, 12 May 2020

Negros y feos, pero no socrosos

“Nosotros tenemos derecho a ser negros y feos, pero no socrosos”.

Por: Robinson Mena Martínez*

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Era la frase con la que siempre nos reprendía el señor Carmelo Ortiz, cada que actuábamos mal, cuando nos encontrábamos realizando entrenamientos deportivos en nuestra época de infancia; ya que fue esta persona quien aportó a que en esa etapa de vida, supiéramos aprovechar el tiempo libre, el cual además de hacer tareas, lo gastábamos jugando futbol, en diferentes competencias deportivas en esta rama, en algunas canchas de la ciudad de Quibdó.

 

La frase, nunca nos dijeron qué significaba, pero siempre la entendíamos, (la misma, en este ámbito podría significar: no es posible…no hay derecho…cómo se les ocurre…en otros contextos podría significar: el hecho de ser pobres, no significa que debamos vivir en la cochineza, y otros tantos significados), con la misma, quiero referirme a algunos sucesos, que se han presentado en torno a la aparición o llegada del coronavirus a Colombia. (Ver: 'Lo que necesitas saber sobre la enfermedad por coronavirus (Covid-19)')

 

Del Covid-19 o coronavirus, se ha dicho que es una enfermedad maniquea, es decir; que es mala porque además del encierro, el cambio en el quehacer diario y el estrés, ha causado la muerte a muchas personas, pero que a su vez es buena, porque ha permitido el amor, el cariño, además del encuentro y el compartir en familia, debido a la cuarentena en los hogares. Yo agregaría que otra de las cosas que ha hecho, es desnudar el alma y enseñar el rostro de lo que verdaderamente somos como seres humanos.

 

Quibdó por ejemplo, que hasta bastante tiempo de conocido el primer caso en Colombia, fue uno de los lugares que gozó la ausencia del virus, sin embargo, cuando se conoció el primer caso de contagio, alguien por medio de un audio que circuló en redes sociales, manifestaba que a esa persona había que matarla, que era necesario aplicarle una inyección y asesinarla, mejor dicho, que había que deshacerse de esa persona como fuera, para que no los contagiara a todos. (Ver: '¿Cómo está la situación actual del COVID-19 en el Pacífico colombiano?')

 

Tenemos derecho a ser negros y feos, pero no ignorantes ni indolentes, ¡por Dios! en qué cabeza puede caber una forma de pensar como esta, a qué persona se le ocurre hacer esta clase de peticiones, ¿acaso los negros somos inmunes? ¿acaso los negros estamos exentos de adquirir cualquier enfermedad? ¿acaso los negros somos de cuerpos gloriosos? la respuesta es NO, es una pandemia que por ahora está en muchos lugares del mundo y cualquier persona en cualquier lugar, la puede adquirir, por lo tanto, no hay derecho a que se piense de esa manera.

 

Por algo Héctor Abad Gómez decía: “el peor enemigo de los seres humanos, son los seres humanos mismos”, esto en atención a que no conocen la comprensión empática y se tiran o se matonean entre si. En situaciones como estas, es donde más solidarios debemos ser con nuestro prójimo, es donde a mayor plenitud, debe aflorar nuestra esencia y excelente condición humana, es donde más debemos apoyarnos, solidarizarnos, remar para el mismo lado y tratar de ser el uno para el otro, dejando atrás los miedos y los rencores.

 

Por otra parte, considero necesario manifestarle de manera respetuosa al señor Diego Martínez Lloreda, que los negros podremos ser feos pero no socrosos, ya que según él, y en un artículo denominado “entre Cali y Medellín” publicado el 7 de mayo del año en curso, en el periódico “El País” de Cali, y según se puede interpretar; la culpa de que los casos del coronavirus en esta ciudad, hayan aumentado o se hayan expandido, en parte es por culpa de los negros que habitan en el oriente de esta ciudad, a quienes tilda de negros, pobres y que solo se caracterizan en el fútbol los hombres y en la cocina o como empleadas domésticas las mujeres, ya que estos, entre otras cosas, no se ciñen a las leyes de respetar la cuarentena, además de andar de fiesta en fiesta, situación que según este señor, ha servido para que los casos positivos del COVID 19, vayan en aumento, en perjuicio de la Cali blanca, cuna de doctores, como él la llama. 

 

Vuelvo y digo, la expansión de la enfermedad, no se debe o no es por culpa de una raza o un color de piel, es una pandemia, cuya propagación se debe entre otros, a factores climáticos, por ende, en un lugar específico, no se debe cargar todo el peso de dicha propagación a una raza o etnia específica. Ahora bien, y a manera de invitación cordial, cuando se tenga que culpar a las personas pertenecientes a la raza negra, o ponerlos como ejemplos de algo, lo mejor sería utilizar otro tipo de apelativos, o recursos literarios, artísticos y estilísticos del lenguaje; para no ofender a quienes a ella pertenecen. El hecho de decir, argumentar o manifestar que los negros solo sirven o se destacan en ámbitos, quehaceres o lugares específicos, son muchos los casos que demuestran que esta premisa ya está mandada a recoger.

 

Termino diciendo y ahondando con el mismo lema: tenemos derecho a ser negros y feos pero no socrosos, no es posible que en el municipio de Apartadó en el Urabá, territorio antioqueño, donde abunda la diáspora negra, se denuncie que algunos pobladores están invirtiendo el dinero de las ayudas que suministra el gobierno, por medio de diferentes programas, para paliar la crisis por el coronavirus, en trago, licor y/o bebidas alcohólicas, y que después se acerquen a la alcaldía a pedir recursos porque están aguantando hambre, esto no tiene presentación, y como dicen por ahí, “el palo no está para cuchara”. (Ver: 'La incertidumbre en tiempos de coronavirus')

 

Es posible que alguien manifieste, que ese dinero después de que estos lo reciban, es problema de ellos en qué se lo gastan o en qué lo invierten, puede ser verdad; sin embargo, se debe ser consciente de la situación e invertir bien lo poquito que se recibe. En este momento no es preciso hacer apología al refrán “lo que nada nos cuesta volvámoslo fiesta”, es posible que el licor tenga un buen sabor, que sea sabroso y que sirva como aliciente para el estrés que genera el encierro a causa de la cuarentena, pero no es la época para invertir dinero en este, ya que se escasea del mismo, por la falta del ejercicio laboral diario. Los bares, discotecas, licoreras y demás están cerrados, por lo tanto, las borracheras también deben pasar a un receso, por salud y cuidado de nosotros y de quienes no rodean.

 

No olvidemos que alguien por ahí, dijo que dejáramos de ser atenidos, lo que significa que de ahora en adelante, toca ser austeros, porque si no se venía recibiendo casi nada, ahora si que menos.

 

 

*Licenciado en Lengua Castellana.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación. 

 

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 *Fotografías: Robinson Mena Martínez.

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