Viernes, 05 Junio 2020

La salud en el Pacífico nariñense

En el Pacífico lo general es carecer de todo. Ahí el Estado no es más que la estrofa de un himno de un país que los ignora. Los servicios públicos son una ilusión, no hay agua potable, ni alcantarillado y la salud no deja de ser un derecho grabado en una Constitución que no se cumple.

Por: J. Mauricio Chaves-Bustos*
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El Covid-19 ha visibilizado una realidad que muchos, sobre todo los entes estatales y gubernamentales, nacionales y departamentales, se han resistido a ver, quizá por la propia culpa que les corroe de los huesos a la conciencia, sabiendo que por favorecer endogamias y centralismos han dejado por fuera del desarrollo a varias regiones del departamento de Nariño. (Ver: 'Lo que necesitas saber sobre la enfermedad por coronavirus (Covid-19)')

 

Súmese a eso la corruptela disfrazada de ineficiencia y el robo disfrazado de insulsez. Por eso la realidad duele, en este caso la de la salud, en donde muchos politicastros, incluidos los del mismo territorio, han hecho de los hospitales y puestos de salud su caja menor, quienes deberán arder, en razón de ello, en brea hirviente en el quinto recinto del infierno dantesco. (Ver: 'S.O.S por Tumaco')

 

El 2 de Junio de 2020, Nariño reporta 1300 casos de Covid-19, de los cuales el Pacífico presenta los siguientes: Tumaco, 839; Mosquera, 47; La Tola, 29; Olaya Herrera, 14; Francisco Pizarro, 2; Magüi, 1; Roberto Payán, 1; El Charco, 1. Como en toda estadística, los números por sí solos no dicen nada si no se conoce el contexto.

 

Tumaco, quizá por ser una de las principales ciudades del Pacífico colombiano, y la principal del Pacífico nariñense, concentra y llama la atención de propios y extraños, de tal manera que no es raro encontrar diariamente noticias sobre nuestra bella ciudad, bien llamada "La Perla del Pacífico", noticias generalmente relacionadas con el narcotráfico, el asesinato de líderes sociales y, recientemente, por los casos de Covid-19 que ahí se presentan, teniendo una de las tazas más altas del país. (Ver: 'Gobernantes afro y el Covid-19')

 

Triste y preocupante, desde luego. Sin embargo, quienes conocemos el territorio, quienes hemos vivenciado la cotidianidad en el, sabemos que el resto de los 10 municipios que conforman el Pacífico nariñense, viven situaciones iguales o peores al importante puerto nariñense. Claro, ahí se concentran las ayudas, y en un solo barrio de Tumaco, Miramar, es posible encontrar en una manzana a la mayoría de cooperantes internacionales o a muchas agencias del Estado. Sin embargo, y lo hemos dicho permanentemente, esto nunca será suficiente.

 

Tumaco y Francisco Pizarro-Salahonda, conforman la subregión Pacífico Sur, a 45 minutos del puerto está esta histórica ciudad, sin hospital, sin acueducto y alcantarillado, sin más presencia estatal que la de su propia alcaldía. Quizá el propio cuidado de sus habitantes ha hecho que el virus no se propague, ya que como para el resto de municipios, el principal hospital es el San Andrés de Tumaco, que ha colapsado ya.

 

Muy preocupante la situación de la subregión Sanquianga, conformada por El Charco, La Tola, Mosquera, Olaya Herrera-Bocas de Satinga y Santa Bárbara-Iscuandé, de los cuales solo el último no presenta contagiados. Ahí el centro principal es El Charco, donde el hospital Sagrado Corazón de Jesús, de tipo 1D, que presta servicios complementarios especializados en gineco-obstetricia, medicina interna, cirugía general y pediatría, debe atender a la población de la subregión, careciendo de los elementos esenciales y encareciendo los costos para los pacientes, ya que los tiquetes en lancha son muy costosos. (Ver: 'La salud en Tumaco: una tragedia anunciada')

 

Alienta un poco el saber que en la región del Telembí, donde están Magüi Payán, Roberto Payán y Barbacoas, ésta última, la principal ciudad y centro del territorio, los casos presentados son mínimos. Esperamos que el aislamiento y los cuidados preventivos se mantengan, ya que si bien se cuenta con el Hospital San Antonio en Barbacoas y el Centro Hospital las Mercedes en San José, cabecera de Roberto Payán, no se cuenta con el personal de salud suficiente para atender a la población si se presentaran mayores brotes.

 

Y la situación en la zona rural es aún más preocupante, ya que los puestos de salud o no existen porque se los han llevado las corrientes y las crecidas, o si existen no tienen ni siquiera los elementos más básicos para atender los primeros auxilios. Aún retumban en nuestros oídos los clamores de sus habitantes, solicitando dotaciones de elementos, reconstrucciones de las plantas físicas, visitas del personal médico. Porque, ciertamente, si no fuese por los sabedores y médicos ancestrales que ahí existen, la situación sería mucho peor.

 

Este es el litoral recóndito que cabe dentro de un mismo territorio. Muchos únicamente tienen referencia de el por la coca y el narcotráfico. Pero ahí hay gente valiosa, que vive amparada en sus tradiciones ancestrales que fortalecen los valores éticos y la vivencia plena de la solidaridad y el compañerismo. Ahí hay miles de colombianos esperando ser mucho más que una pieza de folclor y mucho más que esa detestable violencia que fue llevada por otros a su territorio.

 

*Escritor, gestor cultural, facilitador en procesos de diálogo para construcción de paz.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografía: cortesía.

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