Viernes, 09 Octubre 2020

La bruja de las minas

Disímiles obras literarias han bebido de las problemáticas del contexto afrocolombiano. Sin embargo, son pocas las novelas que, como “La bruja de las minas”, trascienden la frontera de lo banal para calar profundamente en el sentir colectivo. Estamos ante una obra capital que ha quedado en el imaginario popular como uno de sus referentes.

 Por: Juan David Herrera

Esta novela marca la madurez literaria de Gregorio Sánchez Gómez. Escrita en 1938, cuando el autor ya tenía más de 10 obras, estas páginas constituyen uno de los aportes más importantes a las novelas con perspectiva afrocolombiana. Misterio, amor y conflicto racial convergen con imponentes paisajes y aproximaciones a las cosmogonías populares, elementos que hacen de la lectura un acto pleno de deleite intelectual.

 

Llama la atención el arduo trabajo de construcción de los personajes tanto fenotípicamente como emocionalmente. Por medio de ellos el autor crea una diégesis colmada de matices, dada la pluralidad de personalidades que se exploran: supersticiosas, enamoradizas, violentas. Sánchez hace acompañar estas personalidades con fonéticas propias de cada región representada y que acercan al lector a los espacios geográficos, estratos sociales o culturales de los personajes - inglés, acento paisa, tolimense o del Pacífico Colombiano- , dotan a la obra de un nutrido coro lingüístico que, a su vez, enriquecen la sintaxis de la misma.

 

El epicentro temático de “La bruja de las minas” es la minería de oro, la extracción artesanal del metal en minas que penetran un imponente cerro. Empero, la denuncia no ambiental, sino sociológica. El discurso aborda cómo los modos de producción generan relaciones de subordinación económica que dan lugar a una comunidad vertical, reflejada en aspectos urbanísticos como la distribución espacial entre casa y casa. Los propietarios de las minas residen en lo alto, desde donde vigilan cual cóndores a sus empleados asentados en la parte baja del cerro en caseríos de caminos angostos.

 la bruja marmato

La obra transcurre en Marmato, municipio del departamento de Caldas, lugar donde la vida se torna rápida y rutinaria. Las alternativas de vida de los habitantes se reducen a levantarse al amanecer para asistir a las minas y extraer el oro que luego será vendido por los propietarios o bien pertenecer al cuerpo de servicio de alguno de los adinerados del pueblo. La monótona existencia cambia con las festividades negras en las que el jolgorio alcanza su punto de inflexión y los unos con los otros bailan sin cesar al son de la música.

 

Este texto se inspira también en la historia del polémico militar Alfredo Vázquez Cobo, quien participó en la guerra colombo-peruana de 1932 a 1933. Es retratado en la novela por medio de “Mandibulas”, un militar cuyos métodos coercitivos han creado pábulos en la población. Así se desarrolla una secuencia de venganza, amores nuevos y ambición.

 

Llegado a este punto se preguntará el lector ¿a qué se debe el título de la obra? La respuesta se deriva de otro personaje: una bruja representante de los saberes ancestrales que camina entre las sombras de los habitantes como un fantasma de carne y hueso. Su inclusión posibilita el examen de las cosmovisiones de las comunidades de ese entonces. La consulta del tarot, la lectura de las manos, los baños y brebajes espirituales sumergen al lector en una dimensión metafísica y en el misticismo de estos lares.

 

Se trata de literatura con mayúsculas, una obra cumbre de las letras afro en Latinoamérica, una novela rica en subtramas que solo puede percibir el ojo atento. El lenguaje cercano a la cotidianidad del Pacífico Colombiano nos va enrolando con un ritmo cautivador que establece un álgido frenesí que envuelve con sutil decoro a quién transita por ellas.

 

Este texto fue resultado del Taller de Desarrollo de Campañas Comunicacionales y Audiovisuales para Medios Digitales con enfoque Afro y Comunitario “Filma Afro Comunitario" (2020).

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

Fotografías: Cortesía

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