Martes, 15 Septiembre 2020

Jonh Jak Becerra, sigue la lucha de quien no se quedó callado

En 2017, la Corte Constitucional reconoció el primer caso de racismo laboral, ¿pero qué hay de la vida de quien interpuso la acción?

 Por: Redacción Vive Afro
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En Colombia no es un delito exigir los derechos, pero pareciera que si, esta es una de las conclusiones a las que llegó Jonh Jak Becerra, un afrobogotano que ha buscado en los estrados judiciales, durante más de 8 años, el respeto que por ley merecen todos los colombianos, y aunque en 2017 consiguió una gran victoria, su vida no ha cambiado demasiado.

 

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Sentencia T-572/17

 

Tres años después de que se diera la sentencia más importante para luchar contra el racismo estructural en el el país, la Sentencia T-572/17 de la Corte Constitucional, Jonh sigue sufriendo los efectos discriminatorios de una costumbre que se ha normalizado. En la actualidad lo que ha sufrido es un “bloqueo laboral”, es decir que el sector privado, en especial quienes hacen los procesos de selección, lo han vetado y hasta se le dijo que “su error fue haber denunciado”.

 

“Con el paso del tiempo, después del fallo de la Corte, empiezo a entender que la situación es muy complicada. Empiezo a vivir lo que es mandar una hoja de vida, y que la empresa por equivocación lo llaman y cuando uno está en el último proceso y me dicen hay que pena es que nos equivocamos”, Afirma el señor Becerra.

 

En 2017 tuvo un empleo en la constructora Marval, pero cuando se enteraron de su denuncia fue despedido, algo similar le ocurrió con TransMilenio, pues se presentó a un puesto; pero su curriculum fue devuelto a pesar de cumplir con los requisitos del empleo.

 

Trabajó en Hilandería Fontibón S.A y Clorox de Colombia S.A antes de llegar en el 2008 a la empresa A.R Los Restrepos S.A, empresa en la que recibió el trato más denigrante con palabras y gestos de parte de compañeros como “mico”, “mono”, “kiny” “gorila”, “King Kong”, “manos grandes”, “hombre de color extraño” “negro” y “esclavo”, y esxpresiones como “los frijoles no son comida, el vallenato no es música y los negros no son gente”. Después de poner al tanto de estos actos a las directivas de la empresa, solo recibió un despido injustificado.

 

Puede revisar también Una lucha en contra de la discriminación laboral

 

Al intentar exponer su caso en las instituciones públicas y judiciales los funcionarios afirmaron desconocer la Ley Antidiscriminación 1482 de 2011, y pronto advirtió que el Ministerio del Trabajo no estaba preparado para recibir estas denuncias.

 

“Yo considero que Colombia está comprometida en la lucha contra el racismo en el papel, en el escritorio. Cuando sale en el 2011 la Ley 1482, también pasó algo y es que se volvió una moda pues todos hablaban de la Ley y para yo poner la denuncia en la Fiscalía me tocó imprimir la ley pues el funcionario no sabía de ella”.

 

Gracias a la ayuda de la ONG Dejusticia, Jonh Becerra pudo entablar una acción de tutela que ganó en tercera instancia ante la mismísima Corte Constitucional y que más que una victoria personal lo considera una derrota contra el racismo, una triunfo para la comunidad negra.

 

“En relación con el Ministerio del Trabajo solicitó que, (i) en cumplimiento de lo establecido por el artículo 2 del Convenio 111 de la Organización Internacional del Trabajo, se ordene la formulación e implementación de una política nacional que promueva la igualdad de oportunidades y de trato en materia de empleo y ocupación, con el objeto de eliminar cualquier discriminación en esta área, y (ii) se ordene que establezca directrices a sus inspectores para que den un trámite célere, oportuno y eficaz a las quejas e investigaciones relacionadas con situaciones de discriminación en el trabajo.”aparte de la sentencia de la Corte Constitucional.

 

Un seguimiento del caso por parte de la Corte Constitucional, ha reveledao que esta implementación solo se ha cumplido en un 60 o 70 porciento.

 

 

 

3 años después, Jonh Jak Becerra no tiene trabajo estable, tiene una casa con cuotas atrasadas y básicamente está vetado del sector privado, pero cuando se le pregunta si se arrepiente de haber exigido un trato digno dice: “¿arrepentirme? nunca, porque lo único que hice fue reclamar mi derecho y reclamar los derechos no es un delito”.

 
 *Fotografías: cortesía.

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