Jueves, 07 May 2020

Emancipación intelectual 1

Esta colaboración surge como un llamado a la reflexión dentro de nuestras comunidades, en un contexto importante, como el mes en el que celebramos a la afrocolombianidad, enmarcada en su fecha especial el 21 de mayo, instituido mediante la ley 725 de 2001.

 

Por: Fredinson Salas Restrepo (Estudiante de derecho - Universidad Luis Amigó) y Luis Alben Vélez (Estudiante de derecho - Universidad Autónoma Latinoamericana)

 

Emancipación intelectual es una categoría conceptual que a juicio de quienes escriben, es concebida como aquella liberación del pensamiento que debe realizar el sujeto que pertenece a una comunidad étnica y se forma en su carrera académica. Es vista como un proceso de conciencia étnica que Implica desligarnos de los ámbitos colonizadores, marcados a través del tiempo y la historia, especialmente la colonización del ser y el saber. La emancipación intelectual lleva a romper cadenas invisibles que enfrascan el saber al servicio del sistema imperante y las grandes industrias y a su vez, convierten el ser en un bien canjeable y fácilmente prescindible. Así mismo nos lleva a entender la interculturalidad y el diálogo de saberes para que estos estén encaminados y al servicio de atender las necesidades propias de los contextos de cada comunidad.

 

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Taller

 

Para entender lo que se concibe como emancipación del pensamiento, es importante ir a la frase de Diego Luis Córdoba que dice “Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”. Veremos que en gran medida el saber al servicio del sistema es un accionar ignorante.

 

Esta es la primera parte de lo que será una reflexión en clave de descolonización mental, que gira alrededor del estudiante perteneciente a una comunidad étnica, su papel como académico y los compromisos que adquiere ante su comunidad cuando decide formarse como profesional, esta reflexión nace de una conversación que los autores realizaron, donde ambos desde su enfoque étnico vía telefónica, criticaban la realidad que hoy viven nuestras comunidades de cara a su capital educativo.

 

Con dolor y tristeza estos manifestaban cómo las comunidades siguen sufriendo el saqueo por parte de los descendientes del opresor, ante esto decidimos realizar un texto en clave de emancipación debido a que este término define lo que los intelectuales étnicos necesitan. Hoy es necesario que se dé cuenta que viven en una estructura que está diseñada para que el profesional étnico trabaje al servicio de grandes jerarquías racistas, donde este solo es incluido porque es visto como mercancía; porque si así como Marx una vez lo dijo, el sistema económico de Colombia que es el capitalismo está diseñado para que el ser humano sea visto como mercancía y hoy ese profesional afro e indígena que se deja corromper por los privilegios que le permite esa estructura racista, vuelve a perder su humanidad así como la esclavitud lo hizo con sus ascendientes años atrás, por ello este texto es un llamado a la emancipación o liberación del pensamiento.

 

Esta semana mientras estudiamos la historia de las panteras negras, nos dimos cuenta que quien tiene con el privilegio de acceder al capital educativo, se encuentra en la obligación de restituir a su comunidad con acciones que mejoren las condiciones de vidas de todos sus miembros, porque de no ser así qué sentido tiene formarse como un profesional. A partir de esto junto con mi hermano Luis nos surge la necesidad de reflexionar sobre la importancia de los colectivos universitarios en la lucha social y la construcción de sociedad.

 

El estudiante que hace parte de la comunidad étnica, tiene un gran compromiso social dado que el estado colombiano a través de Icetex ha creado un Fondo Especial de Créditos Educativos de Comunidades Negras, lo que supone una responsabilidad para el beneficiario de desarrollar acciones en favor de la comunidad de acuerdo a la carrera que estudia, pero la incidencia de estas acciones en ocasiones se queda solo en el cumplimiento de un requisito, ya que muchos lo único que hacen es llegar a los territorios tomar fotografías, pedir firmas y no hacer nada, ignorando que esas comunidades necesitan de conocimientos como los que ese joven posee para el desarrollo de las prácticas de vida de las mismas, a diferencia del criticado esquema de las comunidades afros en los pueblos indígenas se está más avanzado en la conciencia social por parte de quien sale a formarse, porque con conocimiento de causa hemos visto cómo estos chicos cuando se presentan dicen: "soy de la comunidad xxx y estoy aquí porque cuando termine mi formación debo ir a ayudar". Ellos tienen claro que no son mártires, ellos saben que esa ayuda que prestarán a su comunidad la hará crecer y que todos sus conocimientos occidentales deben ir cruzando con lo tradicional, ellos no piensan en la individualidad sino en la colectividad debido a que son conscientes de que se están formando gracias a la colectividad de su pueblo.

 

El sentir de los miembros de las distintas comunidades indígenas que acceden a la educación superior, se ve acompañado de una gran marca identitaria, que junto a la consolidación de distintos cabildos indígenas universitarios en nuestro país y de la Red de Cabildos Indígenas Universitarios, genera un sentir colectivo, de apropiación y atención a las necesidades de estas comunidades, traza un horizonte de lucha colectivo en la búsqueda de garantías de acceso a la educación superior, de reconocimiento de sus saberes tradicionales y ancestrales, de reivindicación de las lenguas propias, entre otras banderas de lucha. Esto acompañado por procesos reivindicatorios de prácticas culturales y tradicionales dentro de las distintas IES del país.


Lo anterior y la relación generada entre saberes aprendidos desde la academia, junto a los saberes tradicionales y ancestrales de las comunidades, permite abarcar una gran gama de necesidades y problemáticas que un saber u otro por sí sólo no lograría pensar. No obstante, otra parte de los miembros de la comunidad, ante el panorama presentado por el sistema capitalista imperante, se desligan de su pensar, del sentido comunitario y colectivo; sumiéndose en la individualidad y la acumulación, para garantizar ello, se obliga a permanecer en las grandes urbes.

 

Mientras para el pueblo indígena existe el compromiso anteriormente expuesto por mi hermano Luis, en el discurso y las prácticas de los jóvenes NARP la realidad es distinta, porque entre ellos se ha popularizado la costumbre del “yo no regreso a Quibdó o yo no regreso al Chocó”, tema que ya en esta revista fue tratado a profundidad por Margareth Paz (Ver: "No pienso regresar a Quibdó"), pero a juicios de nosotros, esta situación va en contravía del crecimiento de las comunidades NARP, dado a que estas son día a día víctimas de la fuga de cerebros por virtud del racismo estructural y la herencia colonial que hizo que los territorios se convirtieran en lugares poco atractivos en términos de empleo y crecimiento laboral para algunos de nuestro profesionales, que se salen de su territorio porque en este por motivos de una desigualdad educativa, se les imposibilita formarse; pero esta salida en los últimos años ha sido para jamás volver, por eso a juicio de nosotros, esta es la mejor conquista del opresor y sus descendientes por las siguientes razones: 


Es la mejor conquista del colonizador y su descendencia por la fuga de cerebros, que no ha permitido que los pueblos negros progresen debido a que sus profesionales han construido estrategias de progreso y desarrollo para otras regiones, pero nada para su región. La fuga de cerebros es la mejor conquista, porque todos los que han ido y no han regresado, han cumplido a la perfección las expectativas del colonizador que eran perpetuar la pobreza, el abandono y la miseria.


Es la mejor conquista del colonizador porque ha puesto la educación de los pueblos negros en crisis, debido a que la misma es abandonada y no es agenciada por sus verdaderos dolientes

 

Todo lo anterior nos permite descubrir que la fuga de cerebros es simplemente cumplir con un rol porque sí, así como existen roles de género, también existen roles para ser un buen esclavo por quien se va y no regresa simplemente cumple con lo que otro determinó para él. 

 

Los entornos de práctica y ejercicio de las profesiones se enmarcan en un contexto urbano, muchas veces externo y ajeno a la comunidad, generando que los miembros de las comunidades NARP que acceden al saber, trabajen en pro de un aparato establecido a través de la historia; muchas veces consolidado con acciones opresoras marcadas de racismo en sus distintos ámbitos y especialmente de un racismo estructural que sigue ampliando las brechas sociales.

 

El desconocimiento estatal de las necesidades propias que hay en las comunidades se ve incrementado y profundizado, a través de la renuencia que tienen los mismos miembros de las comunidades de retornar a estas y con los conocimientos aprendidos, generar ámbitos de desarrollo en el interior de las mismas.

 

Al finalizar este texto entendimos que el gran colonizador ve su plan materializado, tanto en la desunión generada en las comunidades NARP e Indígenas, con la migración de gran parte de su potencial intelectual al servicio del sistema capital y las grandes industrias, constituyéndose en siervos del nuevo amo, el gran patrón; olvidando llamados y construcciones históricas generadas por las mismas comunidades en pro de su emancipación de las cuales haremos alusión en la segunda parte, como también en la consolidación de sistemas esclavizantes y con una marcada tendencia racista, que rechaza la diferencia representada en los miembros de comunidades NARP o indígenas.

 

Como conclusión de esta reflexión identificamos y comprendemos que necesitamos profesionales libres y conscientes de la realidad de sus comunidades, no borregos útiles al servicio del racismo, necesitamos profesionales que lideren el crecimiento y desarrollo de sus comunidades, no idiotas útiles que permitan que sus comunidades mueran a causa del hambre y abandono, necesitamos profesionales conscientes de su territorio, su riqueza y memoria; no lacayos al servicio del imperio destructor que sigue acabando con los territorios ancestrales, la memoria colectiva y las tradiciones milenarias.

 

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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