Miércoles, 20 Noviembre 2019

El país que soñamos

El país que soñamos es una crítica constructiva con la cual pretendo poner en tela de juicio comportamientos que como sociedad nos desvían del objetivo.  

 

Por: Margareth Paz Valencia*

 

En tiempos de descontentos y esperanza los seres humanos optamos por crear un imaginario de lo que queremos y del cómo sería nuestra realidad, nuestras vidas o nuestro momento si dichas actividades, comportamientos o conductas se realizaran o se hubieran materializado de una forma o manera diferente.

 

 

 

El país que soñamos es una crítica constructiva con la cual pretendo poner en tela de juicio comportamientos que como sociedad nos desvían del objetivo.  

 

 

En el país que soñamos no existe el irrespeto debido a que desde pequeños en nuestros hogares se inculcan los valores esenciales para tener una sana convivencia en la sociedad.

 

En el país que soñamos no existe la inequidad, todos somos conscientes de lo importante que es todo ser humano y que su etnia, cultura, creencias e ideologías solo son adornos que nutren su personalidad. 

 

En el país que soñamos no existen palabras como; “El vivo vive del bobo y el bobo…”; “Voy a trabajar como negro.”: “Pareces pastuso”; “Este indio.” Porque nos reconocemos como un país diverso y sabemos que la riqueza de nuestro país está en su gente.

 

En el país que soñamos nadie se cola en las filas debido a la gran conciencia y respeto que tenemos por el tiempo del otro.

 

En el país que soñamos no se atenta contra la humanidad de ningún ser humano, esto gracias a la gran inversión que se realiza en políticas públicas (para el empleo, la educación, la salud, seguridad etc.) que a su vez facilita que todos los ciudadanos tengamos la posibilidad de acceder a diferentes oportunidades y vivir dignamente.

 

En el país que soñamos amamos la naturaleza y somos conscientes de su invaluable valor.

 

En el país que soñamos la democracia no es perfecta, pero los ciudadanos somos conocedores de lo que significa participar en los procesos políticos y de la importancia que se reviste el hecho de ejercer nuestro derecho al voto de manera consciente.

 

En el país que soñamos le apostamos todo a la niñez teniendo en cuenta lo cambiante de las dinámicas sociales.

 

En el país que soñamos el manifestar nuestra opinión a favor o en contra de algún asunto no nos convierte en blanco de inseguridad.

 

En el país que soñamos nos apropiamos de nuestra historia y la tenemos como referente en nuestra identidad.

 

 

Como pueden observar nada de lo anterior pertenece a nuestra realidad; hemos dejado de lado los valores fundantes de toda sociedad, aquellos que pese a que las dinámicas sociales cambien jamás perderán su función orientadora, esto sin desconocer que el país que soñamos podría tomar forma o iniciar a formarse si como sociedad retomamos el valor más básico y fundamental, el respeto como base de una sana convivencia.

 

 

*Abogada.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

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Fotografía: Cortesía

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