Miércoles, 11 Noviembre 2020

“Desaparilombia”

Justamente hoy, al igual que ayer, una nueva familia se suma a la cifra de las 80.000 personas que han sido víctimas de desaparición forzada en nuestro país (Colombia) y como siempre el llamado es a repensarnos como sociedad y desde nuestra individualidad solidarizarnos con los otros. No es fácil luchar contra el frio del olvido ni contra la impunidad que genera la indiferencia.

 Por: Margareth Paz Valencia*

De acuerdo con el artículo 2 de la Convención contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se entiende que la desaparición forzada es la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado, o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.

 

En palabras más sencillas, la desaparición forzada es un arresto, secuestro, detención, o cualquier otra forma de privación de la libertad no reconocida y realizada por agentes del Estado, es decir, hecha por servidoras o servidores públicos, o bien, por personas o grupos que actúen con la autorización, el apoyo o la aprobación del Estado. La desaparición forzada se caracteriza por la negación de las autoridades a reconocer dicha privación de la libertad y por la ocultación de información sobre la suerte o el paradero de la persona desaparecida, evitando así que la víctima pueda ser protegida por las leyes.

 

En nuestro país Colombia, la desaparición forzada se caracteriza por ser una violación múltiple y continuada de numerosos derechos humanos, tales como el derecho a la libertad y seguridad personal, el derecho a la integridad personal, a un trato humano y a la prohibición de la tortura, el derecho al debido proceso, a un recurso efectivo y a las garantías judiciales, y el derecho a la vida. Se entiende que es un delito continuado y permanente, es decir, que el delito se sigue cometiendo todos los días desde la desaparición de la persona hasta que se establezca el destino o paradero de la misma.

 

Hace 10 años las cifras sobre desaparición forzada en el país estaban dispersas en diversas instituciones y organizaciones sociales, gracias un informe realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) tituladoHasta encontrarlos: El drama de la desaparición forzada en Colombia, se pudo reflejar la cifra de este drama que atormenta a millones de familias en Colombia, el cual reveló que entre 1970 y 2015 se registraron 60.630 personas desaparecidas forzosamente en el país.

 

Se estima que en el país por lo menos 80.000 personas han sido víctimas de desaparición forzada, esta forma de violencia es capaz de producir terror, causar sufrimiento prolongado, alterar la vida de familias por generaciones y paralizar a comunidades y sociedades enteras.

 

Ahora que el mundo nos detuvo, hemos evidenciado el cómo, a través de nuestras redes sociales, se ha vuelto una constante las publicaciones de desaparecidos junto al clamor de una madre o una familia que lucha por recuperar y tener información referente al paradero de sus seres queridos.

 

Siempre se ha despertado en mi la curiosidad de saber, ¿cuáles son las acciones que se realizan a nivel mundial en contra de este monstruo que cada día acecha a más personas en el mundo y  cuál es el papel de los gobiernos para combatirlo?

 

¿Por qué no se habla de esto?

Pareciera que la normalidad es que muchas personas salgan y no regresen a sus hogares; los días pasan y cada vez se torna más invisible el deber de las instituciones con este fenómeno.

 

Muchos consideran que ante una eventual desaparición no es necesario desvelar la verdad acerca de los hechos que originaron tales sucesos, pero es un deber de las instituciones y sectores sociales comprometidos con la causa, la búsqueda de la verdad de lo que pasó con ellos, reducir los altísimos niveles de impunidad y trabajar para combatir la indiferencia de una gran parte de la sociedad colombiana ante este drama.

 

¿Por qué ignorarlo?

Según el informe realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, sabemos que los causantes de estas desapariciones han sido grupos paramilitares, que fueron responsables del 46,1% de los casos registrados entre 1970 y el 2015 (un total de 13.562); las guerrillas, del 19,9% (5.849); los grupos posdesmovilización, del 8,8% (2.598) y los agentes del Estado, del 8% (2.368). Conocemos que este fenómeno se ha presentado en 1.010 municipios de los 1.115 del país, y que las regiones más afectadas son el Magdalena Medio, el Oriente Antioqueño y el Valle de Aburrá.

 

En estos días, platicando con un conocido le manifestaba mi preocupación por las constantes desapariciones que se presentan en el país ante lo cual esta persona me manifestaba apelando a la justificación que esas personas pertenecían a algún grupo armado al margen de la ley, llena de nostalgia ante su apreciación le respondí que muchas de las personas desaparecidas oscilan entre los 7 y 22 años de edad, ¿puede o tiene capacidad de decisión un niño o niña de 7 años?

 

Un temor -Considero que cuando muchxs salimos de nuestras casas lo hacemos con la esperanza y la ilusión de regresar, nadie se imagina que a la vuelta de la esquina se puede perder absolutamente todo.

 

Justamente hoy al igual que ayer una nueva familia se suma a la cifra de las 80.000 personas han sido víctimas de desaparición forzada y como siempre el llamado es a repensarnos como sociedad y desde nuestra individualidad solidarizarnos con los otros. No es fácil luchar contra el frio del olvido ni contra la impunidad que genera la indiferencia.

 

“Las autoridades apuestan al olvido ante la desaparición forzada, eso no ocurrirá, porque un hijo nunca sale del corazón de una madre. Va a buscarlo hasta el final del mundo”: Leonardo Boff

 

*Abogada.

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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