Lunes, 15 Junio 2020

De Chocó, Antioquia. Los chocoanos cavando su propia tumba

Nada extraño que, sin considerar ternas presentadas por los partidos de gobierno, violando el debido proceso y la Ley, el “presidente” Duque encomendara la tarea a un uribista purasangre chocoano, que parece tener agenda no de transición, sino de gobierno.

Por: Yeison Arcadio Meneses Copete

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

El ambiente de boicoteo a los gobiernos, la intervención y el saqueo a través de estos es ya costumbre en gobiernos centrales del uribismo, golpeados a muerte en las últimas elecciones en donde han perdido el gran poder que presumían tener sobre el Chocó y la región Pacífica. De manera que estas jugadas son continuidad, no solo del colonialismo antioqueño-paisa-criollo (de los puritanos, racistas, clasistas, blancoides en su imaginación, etc), sino de una fuerte pugna frente al futuro político de esa agrupación que ve a su líder caer y envejecer, lo que representa un abismo del que poco podrán recuperarse. Nada extraño que, en medio de la pandemia, se haya tramitado una desestabilización del gobierno elegido por los chocoanos, así no sea de nuestro agrado y así haya este “dado papaya” con la corruptela que nos ha llevado a la tumba. Nada extraño que, sin considerar ternas presentadas por los partidos de gobierno, violando el debido proceso y la Ley, el “presidente” Duque encomendara la tarea a un uribista purasangre chocoano, que parece tener agenda no de transición, sino de gobierno. Nada extraño que el tamaño de eventos de la corrupción criminal colombiana como la Ñene-política, los sistemáticos asesinatos a líderes sociales y a excombatientes, los seguidos escándalos de la vice-presidente, las entregas continuas de los dineros públicos a los banqueros en medio de la pandemia, entre otras, queden para “futuras investigaciones” y sus grandes éxitos estén representados en la captura a los policías que evidenciaron tal escándalo ñeñepolítico. Ante estos asuntos, el silencio de las famosas ÍAS, ahora enaltecidas por los chocoanos, es pavoroso. Las élites colombianas criollo-mestizas han desbordado el cinismo y el desgobierno, pero los chocoanos y chocoanas creemos que la corrupción se inventó en el Chocó. Seguimos el guion que impone la élite. Cualquiera de los corruptos poderosos de Antioquia, Valle o Bogotá, llega con su cátedra de ética y moral al Chocó, cuando co-gobiernan. Y el chocoano ahí, afirmando su desgracia.

 

Aunque sin mucho ruido en la opinión pública, el gobernador encargado ha revisado, sino activado, el proyecto Arquímedes, Puerto de Tribugá, un proyecto que lejos estará de los intereses de las y los chocoanos, amén de la destrucción con impacto planetario que puede causar. ¿Por qué no se ocupan en construir grandes hospitales, sistemas de acueductos, escuelas, sistemas productivos, vías, acabar con la violencia en el territorio chocoano, entre otras, antes de este proceso? ¿Por qué no se ocupa de la reparación de las víctimas del conflicto armado, asociado a grandes proyectos extractivistas e intereses particulares? El Puerto de Tribugá es un proyecto bastante conveniente para la continuidad del saqueo y el colonialismo paisa, integrado por élites antioqueñas, risaraldenses, quindianas y caldenses. Y como si fuera poco, el gobierno por encargo avala, según parece, a una guerrerista notoria en el país y de tradición, Paloma Valencia, para representar al departamento del Chocó, región víctima del conflicto armado, ante la Comisión de Paz, sin que las y los chocoanos reaccionáramos ¿Por qué este no se empeñó en que el Chocó tuviera una figura verdaderamente representativa del sentipensar chocoano en ese lugar? Esto es verdaderamente una revictimización de las personas, comunidades y pueblos que han sido atropellados, masacrados, desombligados y por supuesto, a la memoria de asesinados. Parece que olvidamos el significado de la era de la Seguridad Democrática para nuestro departamento en términos de violencias y desombligamientos. Es una ofensa. Agravio cometido por otro chocoano. ¿Hasta cuándo serviles y sin consciencia histórica? “Solo una consciencia clara nos evitará ser enemigos de nosotros mismos”, diría mi gran amigo Nitonel González Castro.

 

De otro lado, el gobernador encargado se ha mostrado, como es habitual en el país, en posar más para las cámaras que en enfrentar los desafíos de la pandemia, por lo menos debería ser su urgencia ante este transitorio encargo. En este orden, se le ha visto más con deseos de posicionar su nombre con hechos mediáticos, “mostrando gestión”, algunas bastante cínicas a nombre del Centro Democrático, que resolviendo problemas reales, como lo señala el sector salud y algunas vendedoras ambulantes, mientras el señor gobernador encargado se paseaba como buen desconocedor de las realidades con un megáfono en las calles de la capital chocoana. El covid-19 y la muerte ganan cancha en el Departamento, como se temía y se deja ver en los videos ayer compartidos en redes sociales, entre otras cosas, porque ha sido más reiterada la búsqueda de conquistar votos uribistas y posicionar su imagen para próximas contiendas políticas y pavonearse, que el desarrollo de procesos serios en perspectiva social y económica para enfrentar la pandemia. Hasta el momento no he visto las medidas tomadas para hacer llegar alimentos a más del 45% de las familias chocoanas que están en el empobrecimiento multidimensional, según el DANE (2018). Cifra que puede ser muchísimo más alta. Tampoco he escuchado de las mejoras estructurales para garantizar educación en medio de la pandemia y como si fuera poco, estrategias para llevar AGUA POTABLE. Esta última es vital siempre y más en medio de pandemias. Asimismo, no he escuchado de las medidas correspondientes tomadas para garantizar la educación en medio de la pandemia. ¿Por qué el gobernador encargado, ya que tiene agenda de gobierno electo, no se empeña en hacer cumplir los acuerdos que el Estado suscribió con las pasadas sentidas movilizaciones chocoanas? (Ver: 'Belén de Bajirá es Chocó, Belén de Bajirá es Colombia y el insaciable criollismo colombiano')

 

Entonces, es más fuerte la fidelidad al presidente Uribe y Duque que la sinceridad con las y los chocoanos que desde hace décadas padecen de un sistemático racismo estructural y con ello la complacencia con una clase dirigente regional desclasada, mediocre y corrupta que le ha quedado grande regir los destinos de este maravilloso Departamento. Tanto el gobernador encargado como las clases dirigentes que han saqueado al Chocó, no logran verse al espejo como chocoanos. Ellos se ven más como pertenecientes a toldas políticas centralistas y seguramente “criollo-mestizos”, pues “estas gentes del Chocó” solo les sirven para los votos, para acceder al poder y “embilletarse”. De ahí que sus mayores deseos estén relacionados con buscar un lugar en las ciudades, obtener propiedades al lado de sectores del criollismo colombiano o el colonialismo saqueador y criminal español. Han logrado parecerse a ellos y unidos, “NO NOS DEJAN RESPIRAR”. Los pésimos indicadores frente a la realidad del departamento así lo evidencian. Como lo advertimos en columnas pasadas, dirigencia política regional que, de no repensarse, revistarse y no deslindarse de la política de muerte tradicional de los gobiernos centrales, se sepultará ella misma, trapearán el piso cada vez que se les antoje con su rostro y nos enterrarán a todas y todos en la indignidad y la muerte por siempre. La corrupción se manifiesta en centenares de muertes prevenibles al año (incluido el canibalismo instaurado entre los jóvenes chocoanos). Se mantendrá el “insulto racista” que sufren algunos niños en tierras antioqueñas “negro chocoano”, el cual supone que tener la piel oscura es malo y ser chocoano mucho peor. Ni se diga el estigma de corrupción, pues todo lo afro es obvio y se colectiviza. Además, el peso de la indignidad de comportarnos como provincia antioqueña. Que no sea que nos estemos preparando para que nuestras próximas generaciones sean de Chocó, Antioquia. Ya sucedió con la hoy llamada zona del Urabá Antioqueño. (Ver: 'La SANKOFA como matriz para el surgimiento de una política ombligada en el Chocó')

 

Estos procesos de enterramiento ya caminan. No por nada, cualquier dirigente político se pasea por el Chocó buscando votos e instrumentalizando a pueblos enteros. No por nada, Medellín se ha convertido, como dice un gran amigo, en la “clínica de los chocoanos”. ¿Cuándo tendremos hospitales de rigor para atender a nuestra gente? No por nada, grandes procesos administrativos continúan siendo llevados en dependencia con Antioquia. No por nada, tanto por motivos de Estudio como por empleabilidad, el exilio del Chocó es permanente. No por nada, en medio de toda la corrupción que vive el país, somos los únicos intervenidos reiteradamente por el Uribismo. Medidas, además, que mantienen el estereotipo racista, construido históricamente por las élites, del “infantilismo” innato en la persona afro e indigenizada. No son capaces de gobernarse a sí mismos. Siempre deben contar con la tutela de una “imaginaria” “supremacía blanca” que sí sabe cómo gobernar, como si los resultados de injusticia y desigualdad históricas no les delataran. ¿Aceptarían ellos una intervención extranjera para mejorar las condiciones del país y dada la acumulada corrupción, ya pandémica en Colombia? No. Las y los únicos que celebramos este tipo de saqueo somos las y los chocoanos. Somos los únicos que creemos que un Puerto pensado por foráneos sobre nosotros, recoge nuestros intereses. Parece ser que no ha llegado el momento para tomar en nuestras manos nuestros propios destinos. Seguimos esperando “reyezuelos en caballo” o un milagro de decenas de santos blancos. ¡Ay, San Pacho bendito! ¡Virgen del Rosario!

 

 

 

Yeison Arcadio Meneses Copete: Miembro del Colectivo Ampliado de Estudios Afrodiaspóricos, CADEAFRO. Magister en Educación de la Unviersidad Pontificia Bolivariana -Sede- Medellín. Doctorante en Estudios Hispánicos y Latinoamericanos de la Universidad de Perpignan, Francia.  

 

Ver más columnas de Yeison 

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

*Fotografía: Cortesía

Lea También

  • Cicatrices

    Y pensaba un poco en las cicatrices que nos dejan aquellas personas que hablan y hablan de lo mal que se vive en las regiones afro, aquellos que nos ven como seres incapaces, de soñar, crear, sentir, pensar, pues les digo...

  • ¿Me siento orgullosa de ser negra?

    ¿Quién no se siente orgulloso de su color de piel? ¿A quién le gustaría volver a nacer y tener otros ojos, otro cabello, o tal vez otro cuerpo? ¿Defendemos a capa y a espada nuestro ser, nuestra vida y nuestra dignidad?

  • Una cultura empresarial para el Pacífico

    En este escrito no se abordará lo concerniente al histórico abandono estatal que ha padecido este territorio, pues si bien es un tema importante y crucial, ya ha sido bastante abordado por diferentes académicos y columnistas de opinión.

  • ¿El legado de George Floyd?

    George Floyd, no heredó riquezas ni privilegios sociales de inercias históricas basadas en el despojo y la expropiación mediante explotación. Quizás había entendido que el legado que había heredado, precedía y excedía el odio.

Suscríbete a nuestro boletín