Jueves, 19 Marzo 2020

Colombia: nunca más la tía senil uribista

Año 2020, lo lindo: la gran caída del uribismo como discurso nacionalista en Colombia ¡Ni lloraremos en el entierro a esa tía senil esquizofrénica! lo feo: un país que se hunde poco a poco a la par con este hecho.

Por: Fares Montaño*

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Estaba yo en la típica reunión familiar dominguera, un mayor hablaba de política; comentarios jocosos y risas iban, análisis livianos sobre la situación en Colombia venían... hasta que todo el mundo guardó silencio de golpe, perdieron la sonrisa y casi desmayan ante el señalamiento: “ustedes los viejos han hecho todo mal en los últimos 50 años en este chochal de país que han levantado”. Lo dijo una más joven que yo. Me reí con gusto porque de verdad disfrute el atrevimiento y esa cruda verdad. 

 

Entonces veo que, la descendencia actual de jóvenes en Colombia, aparte de ser categorizados con letras del alfabeto para entender los “comportamientos sociales” o más bien como se marca la ganadería - generación X, Y, Z - según la honra y gloria de investigadores, antropólogos y sociólogos para forzarnos a ser algo que a veces ni siquiera consideramos en nuestras construcciones de vida; hemos sido absolutamente responsabilizados de salvar una nación, de recuperar todo un territorio que más que eso, ha sido una trampa de país para todos.

 

He escuchado hasta el cansancio a voz de los mayores, convencernos de ser una especie de mesías juvenil adaptado y sin miedo para “hacerlo bien”... ver las oportunidades (como si de verdad existieran en este platanal), aprovechar las “energías”, “vigorosidad”, “creatividad” e “inteligencia” para emprender y sacar la cara por la familia que es la base de la sociedad del país del sagrado corazón del narcoparacristianismo.  

 

Ahora bien, dejaré en claro que, esta columna de opinión no quiere hallar responsables en este estado fallido, más bien busca dejar ver el gran ocaso de la tía senil necrouribista de la muy derecha de las familias colombianas; del primo cuarentón que en su ejecución del discurso político: ni fú ni fá y de los profesores neoliberales fajardistas con sus dos o más pensiones que contaminan todas las posibilidades de libertad de un país arrinconando la juventud. 

 

Por consiguiente, también vale la pena recordar cómo nuestros viejos, que han tenido la oportunidad de ir a las urnas a defender la dignidad en el ejercicio “democrático”, una y otra vez han tomado como si fueran una reencarnación de Poncio Pilato, mucho aire a los pulmones y han sonreído para pronunciar ese tan rayado mantra: “ustedes los jóvenes deben salvar el país”, “ustedes los jóvenes son el futuro de Colombia”, “ustedes los jóvenes son la esperanza de las democracias”; como si de verdad nosotros estuviéramos aquí para resarcir sus errores, lavarles las manos y cubrir sus desaciertos del resultado del ejercicio político como manifestación del ego y no un acto visionario de construir nación con dignidad y coherencia. 

 

Conviene subrayar, que nosotros entendemos aunque no aceptamos el origen de cada frase lanzada por los adultos mayores y ancianos de la patria boba, que busca convertirnos en sus frentes libertadores en estas gestas sociales que se están cocinando y que ellos ven desde lejos, sin untarse mucho y desde la comodidad de la casa, porque se ve mejor en televisión y que vulgarmente susurra un “mija, es que las fuerzas ya no son las mismas que cuando era yo muchacho”... porque históricamente no lo han podido hacer un buen mandado en urnas y se han dejado convencer de vender una y otra vez el destino de toda una nación y nuestro futuro, a cambio de un tamal, la esperanza de un puesto de trabajo con suerte de un contrato decente o las tejas de zinc, siendo esto parte de la profunda y constante intención de un gobierno que anhela y le urge la precarización de la vida del pueblo y que lamentablemente los viejos por la senilidad necrofuribista no ven, ¡ay mi tía!

 

De modo que, los jóvenes a los cuales Jaime Garzón exhortó alguna vez a defender la vida, estamos luchando contra todo sistema para comprometernos con los cambios sociales necesarios con los cuales soñamos para la nación; esto nos ha llevado a eliminar los pactos de silencio ante el adultocentrismo y es así como la tía senil con rosario en mano necrourivista, se ha quedado en casa viendo la novela del mediodía acompañada de un tintico, mientras nosotros hemos salido a defender los intereses colectivos en todos los escenarios posibles, pasando por las urnas y luego en las manifestaciones en las calles y grandes avenidas, porque el ejercicio autónomo y democrático, nunca ha sido suficiente para una pasarela presidencial históricamente corrupta que nos han obligado a sostener por décadas su apetito voraz de quedarse con todo incluyendo nuestras vidas segadas por los brazos armados del canino gobierno.

 

Como resultado, nosotros, no pobrecitos y víctimas, sino valientes... además de lidiar con las batallas propias que ha sido representar nuestros hogares tradicionales bastantes católicos, de derecha, fascistas, falsos pro-vida, cristianos, mal educados, indecentes, ignorantes e irónicamente empobrecidos por un sistema que se negó, se niega y se negará a permitirnos conversar la vida, vivir con dignidad y darnos herramientas para educarnos; cada día nos obliga a normalizar la precarización de la existencia dolorosa en la fosa común más grande del mundo llamada Colombia y tras del hecho sobrevivir, no vivir y darles las gracias con venias inclinados ante un gobierno que lleva en su propio récord miserable de desplazamiento de poblaciones, guerras internas, producción de narcotráfico, y asesinato de líderes y lideresas sociales, ambientalistas entre otras barbaries más. 

 

Por último diré, que ante nosotros los jovenes, Colombia nunca más será la tía senil uribista, hemos despertado y estamos sentamos al borde de la cama con un ojo abierto y otro cerrado mirando unas medias a lo lejos, pero en ese mismo instante pensando en que nunca más le llevaremos las chanclas a ella ni haremos sus mandados. Nunca más seremos nosotros el Jesús Nazareno juvenil que come en la misma mesa que judas y espera su propósito mayor: ser vendidos, ser apresados o asesinados. 

 

Colombia: nunca más la tía senil uribista, pero que irrisoriamente, hizo durante años un gran hueco en su propia barca ¡país de pendejos!
 

 

*Fares Montaño David: Líder del proceso organizativo ENNyE, activista, afrofeminista, defensora de derechos humanos - Amnistía Internacional.

  

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografía: Cortesía.

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